Járol Martínez, el único campeón con Millonarios, Nacional, Cali y América

El volante o lateral chocoano es el único jugador que ha conquistado títulos con los clubes más ganadores en la historia del fútbol colombiano, hoy semifinalistas de la Liga Águila.

Járol Martínez se tatuó en su pierna izquierda el nombre y la fecha de nacimiento de su hija Sofía. Ella le dio el mejor título de su vida, el de papá. / americadecali.co
Járol Martínez se tatuó en su pierna izquierda el nombre y la fecha de nacimiento de su hija Sofía. Ella le dio el mejor título de su vida, el de papá. / americadecali.co

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En los barrios de Quibdó, la capital de Chocó, hay una familia futbolera por excelencia. En el Santa Ana, por ejemplo, son los hermanos Martínez González los que se ganan todos los campeonatos. Y eso que ya no cuentan con el menor, Járol Enrique, el único que llegó al profesionalismo. (Lea también: Hinchas de Millonarios despiden por lo alto al equipo antes del juego ante Nacional)

Él, aunque ha jugado en todos los estadios del país y en los mejores del continente, extraña cada día los picaditos que disputaba en la cancha de La Normal o en Chipichipi, “que era nuestra Bombonera”.

“Salíamos a recochar, a creernos jugadores de Nacional, América o Millonarios, que son los que predominan allá, a apostar la gaseosita, porque no había para más. Juntábamos de a $200 o $300 para la litro y medio”, recuerda el hoy jugador del América de Cali, protagonista de las semifinales de la Liga Águila. (Vea también: Estas son las estadísticas en 2017 de los equipos que disputan las semifinales de la Liga Águila)

Mientras estudiaba la primaria, por allá a finales de los 90, en la escuela San Judas Tadeo, Járol ya había encontrado en los campos de fútbol su lugar en el mundo. “Me gustaba la pelota, era mi pasión. Y vi en ella la posibilidad de salir adelante, de superarme”, dice.

Al ingresar al colegio Santacoloma y a la selección departamental se tomó las cosas más en serio. “Era arquero. Tapaba bien. Pero en la selección Chocó era suplente. De titular estaba Carlos Bejarano (hoy compañero suyo en el América), quien era dos años mayor. Me cansé de ser banca y como en el equipo del barrio sí jugaba, pues probé como volante, la misma posición de mi hermano Iván, quien todavía juega mucho fútbol”, cuenta Járol, emocionado al hablar de sus raíces.

Pasó al club de Alexis García y de allí a las divisiones menores de Nacional, en donde nació el apodo de La Roca. Venía de jugar en canchas de arena llenas de charcos y piedras, así que adaptarse a los “tapates” de la capital antioqueña no fue problema. Eso sí, tuvo que acomodarse y aprender a jugar en otras posiciones. Al final fue en el lateral izquierdo en donde más rindió.

Debutó en 2005, pero su consolidación llegó dos años después, de la mano del técnico Óscar Héctor Quintabani, a quien le tiene mucho aprecio y agradecimiento. Con el conjunto verdolaga salió tres veces campeón.

“Fue una época muy especial. Recuerdo a varios compañeros. Camilo Zúñiga, Aldo Ramírez, Humberto Mendoza, Carmelo Valencia, Elkin Murillo, Aristi, León Darío Muñoz, David Ospina, Camilo Pérez, muchos grandes amigos”.

Después se fue al Deportivo Cali y allá también ganó. Fue el título de la Copa Colombia de 2010, con Jaime de la Pava como entrenador. Y luego se vistió de azul, para celebrar los dos más recientes éxitos de Millonarios, la Copa de 2011 y la Liga del segundo semestre de 2012.

Járol admite que “eso fue impresionante. Salimos campeones después de 24 años y lo que vivió la gente fue muy especial. La alegría de la hinchada lo marca a uno”.

Estuvo en Atlético Huila y Deportivo Pasto antes de recalar en Bucaramanga, que estaba en la Primera B. Él, acostumbrado a ganar, puso su grano de arena para el ascenso leopardo, en diciembre de 2015.

Llegó después una oferta del América, que en su quinta temporada en la segunda división apostaba fuerte para volver a la A. Y Járol asumió el reto: “Era un equipo grande, que no merecía estar así. Al final ascendimos y pasamos a la historia. Seguí cumpliendo con una de las consignas de mi vida: dejar huella positiva por donde pase”.

A diferencia de otros futbolistas, a quienes les incomoda hablar de su profesión, Járol Martínez se extiende al explicar detalles de su carrera: “Me siento un agradecido de la vida, el fútbol me ha dado todo y he tenido el privilegio de disfrutar muchos grandes momentos. Hago lo que me gusta y, para completar, me pagan por eso. Es una bendición”.

En sus celebraciones siempre saca la bandera de Chocó. Aunque lleva casi la mitad de sus 30 años de vida fuera de su departamento, siempre lo lleva en el corazón.

Y sin el talento de James, Falcao, Carlos Valderrama o Willintong Ortiz, entre otros, Járol inscribió su nombre en la historia del fútbol colombiano como el único en salir campeón con los cuatro clubes más ganadores del país: Nacional, Millonarios, América y Cali, justamente los que este domingo definirán a los finalistas de la Liga 2017.

“Gloria a Dios, primero a Él. Es un dato que me emociona. No se cuál sea la clave, pero trato de ser profesional dentro y fuera de la cancha, honrado, trabajador y con mentalidad ganadora. En la cancha siempre trato de cumplirles al técnico y al equipo, es más importante el colectivo que lo que haga yo. Eso los profes lo valoran”, confiesa.

Entre esos “papás” que tiene en el fútbol, además de Quintabani, están Richard Páez, Hernán Torres, Jaime de la Pava y José Eugenio Cheché Hernández.

Y todavía hay Roca para rato. Con 30 años cree que todavía tiene fútbol para actuar algunas temporadas más antes de irse a vivir a Medellín, una ciudad a la que no cambia por ninguna, en donde quiere que crezca su hija Sofía, quien hace seis años llegó a alegrarle aún más la vida.

“Dios tiene el control de las vidas, así que no se sabe. De uno depende cuidarse y entrenarse bien, estar preparado. Espero poder jugar muchos años más”, asegura.

Sobre las semifinales y las llaves Nacional-Millonarios y Cali-América, que están empatadas sin goles, Martínez explica que “están muy parejas, así que no hay nada escrito. Hay que jugar duro los 90 minutos y dejar el alma en la cancha. A nosotros nos veían muertos, decían que no íbamos ni a clasificar, pero ahora no se atreven a descartarnos, así es el fútbol, te da sorpresas”.

Reconoce que cuando era niño, al igual que todos en su familia, le hacía fuerza a Nacional, pero que como profesional se entrega pleno a los colores del club que defienda. Aun así, cree que “Nacional tiene un mejor presente y debería ser el que avanza a la final”.

Con Nacional ganó tres títulos de Liga.En Cali celebró la Copa Colombia de 2010. En su paso por Millonarios conquistó la Copa 2011 y la Liga 2012.El año pasado logró el título de la B, con el América.

 

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