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Los mejor que ha hecho Hárrison Otálvaro con la camiseta de Millonarios ha sido un par de goles contra el Tolima. Uno, en 2012, que sirvió para que los azules ganaran 2-1 en Ibagué y clasificaran a la final del torneo. El otro lo marcó este miércoles, y con ese tanto el equipo que dirige Rubén Israel sumó tres puntos de oro que lo acercan al grupo de los ocho primeros y lo mantienen con opciones matemáticas de clasificar a los cuartos de final.
Para los embajadores fue un partido bastante discreto, en el que nunca pudieron imponer condiciones. Ante la falta de alternativas en ataque, por las lesiones de Maxi Núñez y Michael Rangel, el técnico decidió utilizar un sistema 4-3-2-1, con Federico Insúa y Otálvaro como enganches, y Sergio Romero como único punta.
En el primer tiempo Millonarios no tuvo la pelota y apenas generó tres opciones claras de gol. Un cabezazo de David Macallister Silva, un remate de Romero y la que terminó en gol, un tiro libre desde el costado oriental que cobró magistralmente Otálvaro y que se metió en el ángulo superior izquierdo del arco de Joel Silva. Hasta ese momento Tolima había sido más. De la mano de Jonathan Estrada y con la movilidad de Andrés Ibargüen arriba, los pijaos se aproximaron con peligro, pero no tuvieron buena puntería.
Didier Delgado, el propio Ibargüen y también Estrada asustaron con remates que pasaron cerca de los palos. El arquero Nicolás Vikonis apenas tuvo una intervención brillante, en la que controló a dos tiempos un potente tiro libre de Avimeleth Rivas.
Se esperaban modificaciones para el complemento, pero la que hizo Israel sorprendió. Sacó a Insúa, que apenas apareció para cobrar las pelotas detenidas, pero en vez de mandar a la cancha a Máyer Candelo, metió a Rafael Robayo, con lo que envió un claro mensaje de que se iba a defender.
Y así fue. Todo el segundo tiempo fue un monólogo. Tolima se dedicó a atacar, pero no tuvo claridad ni profundidad. Y Millonarios se metió muy atrás y le apostó al contragolpe.
El dominio pijao no sirvió, porque los hombres de Alberto Gamero no generaron peligro. Apenas dos remates levemente desviados de Robin Ramírez y de Ibargüen inquietaron a Vikonis y su defensa, de buena presentación.
En cambio los azules pudieron aumentar la cuenta en dos contragolpes de Jonathan Agudelo, quien había reemplazado a Romero.
Pero el 1-0 no era garantía y los hinchas embajadores, cerca de 10 mil en El Campín, terminaron con el corazón en la mano, pero celebraron a rabiar una victoria que les permite seguir soñando con clasificar.
Millonarios tiene ahora 21 unidades y está en la décima posición, a un punto del Medellín, que es octavo. En las próximas dos fechas recibirá a Jaguares y Envigado, aparentemente rivales más accesibles que Tolima.
Si hace respetar la casa, el equipo albiazul podría llegar a 27 unidades para buscar al menos tres más en la parte final, ante Medellín, Nacional y Santa Fe.
“No jugamos bien, pero lo importante era ganar. Esto es fútbol profesional y todos los equipos se preparan muy bien. Nosotros dejamos todo en la cancha e hicimos lo necesario para lograr los tres puntos, que era nuestra prioridad”, admitió al final del juego Andrés Felipe Cadavid, una de las figuras de la noche.