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La evolución de Nicole Regnier

Tras dos temporadas en el balompié europeo, la colombiana de 20 años, que juega en el Rayo Vallecano de España, se considera una futbolista más completa.

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Nicole ya tiene 20 años. Ha pasado mucho tiempo desde que la llevaban al estadio San Siro de Milán a ver a su ídolo, Filippo Inzaghi, y se enamoró del fútbol, cuando vivió junto a su familia en esa ciudad italiana. Ahí apenas tenía ocho años, pero ya había decidido que lo suyo era este deporte. No le importaba que le dijeran que eso era para hombres y que el camino para cumplir su sueño estaría lleno de obstáculos. Muchos dirán que a esa edad nadie sabe qué va a hacer después, pero ella siempre insistió y nunca perdió el ánimo. Aunque sus padres en un principio se opusieron y le remarcaron que no sería fácil vivir del fútbol, ella no dudó. Ahora es parte del Rayo Vallecano, equipo de la primera división de España, y desde este año, habitual convocada a la selección colombiana femenina de mayores, que disputará este año los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Hace tres años se hizo famosa en Colombia más por su belleza que por su fútbol. Y justamente contra eso ha tenido que batallar. “Quiero que me vean como una buena jugadora y no sólo como una cara bonita”, confesó. Y la única manera para hacerlo han sido horas y horas de trabajo. Hace dos años se convirtió en la primera colombiana en llegar a la Liga de España. Lo hizo a la segunda categoría para jugar con el Atlético de Madrid B. Con 18 años llegó a vivir sola en una ciudad como Madrid. “Cuando llegué no sabía nada, ni cocinar ni pagar las cuentas. Fue como comenzar a madurar y hacerme cargo de mi vida, de mis cosas, y eso hizo que me volviera una mujer mucho más madura en poco tiempo”, le dijo a El Espectador la caleña que desde el lunes está entrenando con la selección olímpica en Bogotá.

Futbolísticamente también evolucionó. En Europa se juega diferente, se entrena a otro ritmo, se compite a otro nivel, la parte táctica tiene una gran importancia y eso le ha hecho mejorar. Su estilo de juego estaba basado en sus capacidades individuales: era rápida, habilidosa y le gustaba hacer jugaditas (bicicletas, taquitos, caños), pero en España aprendió que era más importante el equipo, que no se podía hacer más de tres toques antes de pasarle la pelota a una compañera. “Allá lo más importante es ganar, así sea jugando feo. Un caño o un taquito o una bicicleta no sirve de nada; esas cosas no te las aplauden sino que te regañan”, asegura.

Y tras aprender y crecer como persona y futbolista, le llegó el momento de jugar en primera división. Del Atlético de Madrid B pasó al Rayo Vallecano, equipo de la capital española en el que es una de las jugadoras más jóvenes del plantel y donde comparte con experimentadas que integran la selección española. Desde niña, su sueño más grande, además de integrar el seleccionado colombiano, ha sido jugar la UEFA Champions League, y en el equipo vallecano tienen ese como un gran objetivo en esta temporada, lo que la motiva para estar día a día entrenándose y exigiéndose cada vez más.

Felipe Taborda, el DT de Colombia, la vio más madura, vio que a pesar de su juventud podía aportarle al grupo de la selección de mayores y por eso para el primer microciclo del año, de cara a los Juegos Olímpicos de Río 2016, la convocó. El 24 de diciembre recibió en horas de la tarde una llamada a su celular de Alberto Ruiz de la Hermosa, su entrenador en España, quien le dijo que la felicitaba por haber sido convocada a la selección absoluta de Colombia. Incrédula, Nicole le preguntaba una y otra vez a su DT qué era lo que le estaba diciendo. Se lo reconfirmó, colgó y lloró de la emoción. “Lo recibí como un regalo de Dios porque era algo que había esperado por muchísimo tiempo, había estado trabajando muy fuerte para eso. Yo casi me muero de la felicidad. Será una de esas fechas que nunca voy a olvidar”, recordó.

Claro que, aunque ya está en la órbita de selección, faltan cerca de cuatro meses para que empiecen los Juegos Olímpicos y es consciente de que no se puede sentir en la lista final de convocadas para esa cita. Día a día debe trabajar pensando en mantenerse fuerte. “Me levanto en mi club con ganas de entrenar y mejorar con el fin de que me puedan seguir citando a la selección. Acá, en nuestro país, hay muy buenas jugadoras y el cupo es muy limitado, pero doy el máximo día a día porque ese es mi objetivo número uno: estar en Río con el uniforme tricolor”.

 

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