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El 16 de marzo de 2024, será una fecha que Dayro Moreno nunca olvidará. Ese sábado, en la fecha número 12 de la Liga BetPlay, anotó su gol 225 y escribió su nombre en letras de oro en la historia del fútbol profesional colombiano. Con 38 años, el nacido en Chicoral cumplió lo que se había prometido: convertirse en el máximo artillero de la liga local, un sueño que había tenido desde que era niño.
Desde que tiene memoria, y desde que pisó una cancha de fútbol, Moreno supo que estaba destinado a brillar en el balompié. Su padre, Edinel Moreno, fue el encargado a llevar a su hijo por el camino del deporte y a los 14 lo envió a Manizales para hacer parte de las divisiones menores de Once Caldas.
En 2003, con 16 años, y solo una temporada con la división de mayores del blanco blanco, hizo parte de la nómina que ganó el título de 2003 y la Copa Libertadores de 2004. Bajo la batuta del profe Luis Fernando Montoya creció y se hizo ídolo con la camiseta de Once Caldas. A pesar de sus problemas de indisciplina — que lo han perseguido a lo largo de su carrera— siempre respondió en la cancha.
Dayro es un goleador por naturaleza. En 2010 nuevamente fue campeón con el Once, y ese año —como en 2007— terminó como máximo artillero del FPC. Luego, en 2014, con la camiseta de Millonarios, volvió a ser el máximo artillero del torneo. Además, 2017 volvió a ser el mayor anotador de la liga y levantó la Copa con Nacional.
Su talento le permitió brillar en equipos de ligas extranjeras de renombre. Su primer club fuera de Colombia fue el Atletico Paranaense en el que solo disputó dos partidos y anotó un gol. Dayro también jugó en Steua de Bucarest (Rumania), Tijuana (México), Talleres (Argentina) y Oriente Petrolero (Bolivia). Con esas cinco camisetas marcó en 70 oportunidades e incluso se convirtió en el goleador historia del Tijuana.
En lo que respecta a sus números con los equipos de Colombia, ha tenido un buen desempeño por los cinco clubes que ha pasado. Aparte de los 119 marcados en el Once Caldas, suma 11 con el Junior de Barranquilla, 29 con Millonarios, 44 con Atlético Nacional y 22 con Atlético Bucaramanga.
El caso de Dr. Jekyll and Mr. Hyde a lo colombiano
En el apogeo de su carrera futbolística, Dayro Moreno puedo haberse consolidado en clubes europeos, pero su comportamiento fuera del terreno de juego le hizo cargar un costal muy pesado en su espalda. Esa famosa celebración con el Once Caldas, en la que sale a abrazar un inflable de una botella de aguardiente, es tan cómica como real en su vida personal y deportiva, en la que los conflictos y las polémicas lo han acompañado.
En las canchas es imparable, y uno de los mayores temores de los arqueros, pero una vez deja los entrenamientos se convierte en una persona completamente diferente. Aunque los problemas con comportamiento no eran un secreto para nadie, en su paso por Millonarios, en 2013, empezaron a empeorar.
Rafael Robayo, un jugador clave en el equipo de Hernán Torres y Juan Manuel Lillo, contó la odiesea que fue domar a la “bestia” en la que se convertía el tolimense.
“Nos tocó a las malas, pero sí. Dayro en la primera concentración llegó al entreno trasnochado, Juan Manuel [Lillo] nos cogió a nosotros y nos dijo ‘primera y última, si por él me toca concentrarnos, así no me guste, los concentro, dos días antes y dos después del partido’. A Mayer [Candelo], Román [Torres] y a mí, que éramos los capitanes del equipo, nos dejó la tarea”, Robayo a César Augusto Londoño en Prochampions.
“Nos tocó coger a Dayro y decirle que ya le habían pasado la primera, por lo que jueves, viernes y sábado, si el partido era domingo, lo íbamos a llamar a las 9:30 p.m. o máximo 10:00 p.m. Un día lo llamaba Román, otro día Mayer, también yo, le pedíamos foto o videollamada, así logramos que Dayro priorizara estar más en la casa que afuera”.
Aunque se sabía de varios de sus episodios de indisciplina, tal vez el más resonado fue su salida de Atlético Nacional en 2017. Dayro fue despedido de la institución luego de un incidente con su compañero Jeison Lucumí en el partido ante Deportivo Cali.
Pero el fútbol siempre da una segunda oportunidad. Al parecer, el tolimense había mejorado en ese aspecto y estaba listo para seguir con su carrera. Después de su salida y paso por otros clubes, en 2023, Once Caldas, que fue su primera casa, lo volvió a acoger para ver como se convirtió en una figura histórica en el balompié colombiano.
Lo que sigue
Ahora que Dayro Moreno ya logró lo que se había prometido, tiene un reto aún más grande en mente. Espera convertirse en el jugador colombiano con más goles convertidos como profesional. Actualmente, quien ostenta este récord es Victor Hugo Aristizábal con 346 anotaciones, lo escolta Radamel Falcao García con uno menos (345) y aún tiene la oportunidad de igualarlo e incluso superarlo. El Tigre podría hacerlo, probablemente, con el Rayo Vallecano, ya que no ha sido convocado con la selección de Colombia, con la que anotó 36 tantos.
El tolimense, que cuenta con 334 anotaciones, deberá continuar sumando goles con el Once Caldas o con el equipo que continúe en la liga local para alcanzar a Aristizábal.
Será muy difícil, e incluso imposible, que algún jugador logre superar el récord de Dayro Moreno, el máximo goleador del fútbol colombiano.
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