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Para sumar en el fútbol hay que concretar. Aprovechar cada oportunidad que se presenta en los 90 minutos. De nada sirve tener la posesión del balón si la portería está cerrada. Si no se encuentra una fórmula para marcar diferencia. Eso le pasó este sábado al Deportes Tolima en Ibagué: tuvo el esférico, generó opciones, complicó al arquero rival Wilder Mosquera, pero no concretó. No pudo celebrar frente a sus hinchas en su debut en la Liga Águila-II. Apenas empató sin goles en el partido jugado en el estadio Manuel Murillo Toro contra Jaguares.
De la mano de José Eugenio Cheche Hernández, la apuesta del equipo de Ibagué fue la tenencia del balón. Por intermedio de Rafael Carrascal y Sebastián Villa se gestaron las opciones más claras que terminaron desperdiciando José Correa, Juan Arboleda y Marco Pérez. Tampoco supieron aprovechar las oportunidades en pelota quieta. Los cobros constantes de Carrascal al segundo palo, nunca encontraron un rematador. La finalización es una tarea pendiente por parte del técnico del vinotinto y oro.
De resto, Tolima mostró unas pinceladas de buen juego. Toque de primera, velocidad, sorpresa. Eso fue lo que mostró en gran parte de los 90 minutos el equipo local. Realizó un partido agradable a los ojos de los fanáticos. En los primeros 10 minutos ya había generado cuatro opciones claras de gol. Era un juego que ilusionaba. Parecía que la irregularidad del primer semestre había quedado de lado. Por unos momentos se vio a un Tolima sublime, dominador. Pero esa falta de gol, mandó todo el esfuerzo a la basura.
Y no es que un punto no sirva, si no que la apuesta del Cheche era clara: comenzar sumando tres puntos de local en la Liga. No quería ceder terreno, que puede que en 18 fechas esté extrañando. Pero así fue. Ahora tendrá que concentrarse en mejorar en definición. Pero no siempre el Tolima dominó a placer. Jaguares supo responder, afrontó de tú a tú el compromiso. Nunca bajó los brazos y terminó de mejor manera el encuentro.
El equipo de Hubert Bodhert mantiene el ADN que lo llevó a meterse entre los ocho mejores en el primer semestre y que además lo tiene -por ahora- a tres puntos de puestos de descenso. Darwin López fue el que se vistió de figura en el equipo cordobés. El delantero fue el que movió la zona defensiva del cuadro local. Fue el que más complicó. La más clara la tuvo en el primer tiempo con un remate de media distancia que salvó el arquero Joel Silva.
Jaguares supo defenderse y cuando por algún pestañeo su defensa dudó, apareció el arquero Mosquera. El hermano de Aquivaldo demostró que es uno de los guardametas que ha mostrado mayor regularidad este año en el fútbol colombiano. Cuando fue exigido respondió. Sin importar la dirección del balón siempre supo cómo responder. Voló cuando tuvo que volar. Achicó cuando estaba uno contra uno y se arrastró cuando fue obligado. Siempre evitó el encuentro del balón con la red.
Después de 75 minutos de aguantar, de defender con los 11 y atacar con cuatro o cinco, el cuadro cordobés salió en busca de un tanto que dejara frío el Manuel Murillo Toro. En los últimos 15 minutos empezó a manejar el balón, pero la apuesta no fue efectiva. Solo lograron aproximarse en una oportunidad con peligro sobre la portería de Silva. No pasaron de ahí. Y así se fue extinguiendo el tiempo. Pasaba sin cesar. Mientras unos se desesperaban, otros empezaban a saborearse con un punto que parecía una victoria.
Así terminó el partido. Después de dos tiros de esquina seguidos cobrados a lo que saliera por parte de los jugadores del Tolima el árbitro central Leonard Mosquera, uno de los que sí pasó los exámenes físicos, estiró los brazos para pitar el final. Puntos que se van, puntos que se celebran. De esta manera inician su participación en la Liga Tolima y Jaguares, este último el más conforme con el resultado por su pelea en la tabla del descenso.