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Pocas personas vivieron tantos momentos exitosos del fútbol colombiano como Pedro Sarmiento, quien murió a los 68 años tras luchar contra una dura enfermedad en los últimos meses. Entendió cómo era que se jugaba tanto desde adentro de las canchas, como fuera de ellas, desde el banquillo.
Como jugador, Pedro Sarmiento fue un volante de primera línea con bastante claridad y carácter, de perfil aguerrido y valiente. Como entrenador fue un hombre metódico que encaró todo tipo de retos. En ambas facetas fue un ganador.
Su historia comenzó en Medellín, una de las capitales del balompié colombiano (FPC), donde nació un 26 de octubre de 1956. Debutó como profesional en Atlético Nacional, en 1976, año en el que también ganó su primer título con el cuadro verdolaga bajo las órdenes del técnico argentino Osvaldo Zubeldía.
Sarmiento brilló durante varias temporadas junto a otras figuras del verde paisa como Hernán Darío “El Arriero” Herrera, Víctor Luna y Norberto Peluffo, entre otros, en lo que era conocido como el “Kínder de Zubeldía”. Todos juntos se impusieron en el FPC en 1981. En esa nómina también dejaron destellos los peruanos César Cueto y Guillermo La Rosa.
En 1985 “El Sencillo” firmó con el América de Cali, que en esa década tuvo el mejor plantel del fútbol colombiano, con referentes de época como Willington Ortiz, Alex Escobar, Roberto Cabañas, Ricardo Gareca y Julio César Falcioni, entre otros. Todos estuvieron bajo la batuta de Gabriel Ochoa Uribe. Con los Diablos Rojos, Sarmiento fue campeón de liga dos veces (1985 y 1986) y fue finalista de la Copa Libertadores en tres ocasiones.
Entre 1980 y 1985 fue una pieza clave en el mediocampo de la selección de Colombia. No tuvo el honor de jugar en una Copa del Mundo, pero hizo parte de dos procesos mundialistas, en ambos como titular indiscutible. Carlos Salvador Bilardo lo dirigió en la ruta rumbo a España 1982, mientras que en el proceso hacia México 1986, trabajó también con el “médico” Ochoa.

En 1992 Sarmiento se retiró del fútbol profesional tras ocho temporadas en el conjunto escarlata. Con el mismo estilo y liderazgo que lo caracterizó como jugador fue después asistente técnico y director técnico. En los noventa Integró los cuerpos técnicos de Francisco Maturana y Hernán Darío Gómez, quienes estuvieron al frente de la selección.
En una de las épocas en las que el país tuvo su momento más crítico con la violencia del narcotráfico, Sarmiento también fue víctima, A mediados de los ochenta, su paso de Nacional a América generó malestar en el Cartel de Medellín. Pablo Escobar ordenó la muerte de algunos familiares de “El Sencillo”, quien no pisó su ciudad natal hasta después de la muerte del capo en 1993. En 1998 el exfutbolista antioqueño llegó a ser detenido por la Fiscalía por supuestos nexos con el Cartel de Cali, pero después fue puesto en libertad.
Su carrera como técnico en propiedad arrancó en 2004 y duró casi 20 años. Dirigió nueve equipos diferentes del FPC. Su experiencia más reciente fue en 2023, cuando tomó las riendas de Once Caldas. También trabajó en los medios de comunicación y fue comentarista del Gol Caracol en el proceso rumbo al Mundial de Rusia 2018.
El antioqueño tuvo el privilegio de ser querido tanto por las aficiones de Nacional como por la de su eterno rival, el Medellín. Como estratega, el profe Sarmiento condujo al cuadro poderoso al título de liga en el torneo apertura de 2004, con el sabor especial de que la final se trató de un clásico paisa, por lo que fue una serie que quedó tatuada en la memoria de la ciudad.
Un año después, el que también fuera ídolo del América, sacó campeón al Cali en el torneo finalización de 2005. El dolor por su partida unió a antioqueños y vallecaucanos, quienes suelen tener diferencias en la cancha, pero que este miércoles lloran juntos la pérdida de un hombre que les entregó los mejores años de su vida y supo levantar títulos con ellos.
Si hubo alguien que lo acompañó durante décadas, ese fue Hernán Darío Herrera. “El Arriero”, hoy técnico de Once Caldas, fue su compañero como jugador en Nacional y América. Fueron más que amigos, eran familia, pues también era su concuñado. Ambos se casaron con las hermanas López. Sarmiento con Gloria Amparo y Herrera con Maribel.
“El Sencillo” y “El Arriero” trabajaron juntos en varios equipos durante los últimos años. Uno era el técnico, mientras el otro su asistente, y otras veces invertían los roles. Trabajaron codo a codo en la última consagración liguera de Atlético Nacional en 2022.
Sus últimos meses fueron difíciles pare él y su familia, que lo acompañó durante su enfermedad. Sarmiento padecía policitemia vera, un tipo de cáncer en la sangre parecido a la leucemia. Fue sometido a varias sesiones de quimioterapia y tuvo un trasplante de médula ósea. El mes pasado apareció en una campaña de la Cruz Roja Colombiana en la que invitaba a donar sangre y plaquetas. Es hasta ahora su última aparición pública.
Pedro Sarmiento se hizo eterno en un deporte que los colombianos amamos. Hoy los futboleros rendimos homenaje a uno de los escritores de nuestra historia futbolística. No es casual que hoy todos los amantes de este deporte en el país estén de luto.
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