
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
“El fútbol no es la vida, pero es un gran simulador”, dijo Jorge Valdano, quien apoyó su argumento en los reflejos de los hechos cotidianos, alegóricos y culturales que se cuelan en el deporte: “Es un juego sectario donde las identidades estallan y el enfrentamiento a veces deja de ser simbólico”. Y sí, muchas veces el fútbol se parece a la existencia, “porque en la vida, cuando hay una alegría, por cada risa hay diez lágrimas”, cantaron los Hermanos Lebrón.
Por estos días, así deben sentirse muchos hinchas de Santa Fe, que en poco más de tres meses pasaron de la alegría a la incertidumbre. Saliendo de noviembre, el cuadro cardenal de Pablo Peirano era el equipo más sólido del campeonato colombiano, el que había acumulado más puntos en 2024. Había una idea de juego que, a lo mejor, carecía de algunas piezas, pero tenía continuidad. El engranaje del uruguayo había logrado superar la emoción de la primera campaña, en la que logró ser subcampeón, y consolidó una base que repitió los buenos resultados. Con ese acumulado, el León entró como favorito a los cuadrangulares del segundo semestre de la Liga BetPlay.
No obstante, las finales del fútbol colombiano derrumbaron el castillo de naipes. Hoy, dos meses después, en las horas previas al duelo de vuelta por la segunda ronda de la Copa Libertadores 2025 contra Deportes Iquique, en Santa Fe hay más dudas que certezas. Y tras la alegría vinieron las lágrimas, como en la vida, pues en la escuadra albirroja hace varias semanas se perdió el rumbo. Por estos días no hay tranquilidad. La derrota 2-1 en Chile, en la ida del partido en el torneo continental, puso todos los focos sobre el entrenador charrúa.
En lo que va del año, el rojo capitalino acumula apenas una victoria en seis partidos, con dos derrotas consecutivas en los últimos compromisos, incluyendo el de Libertadores. Sumando a esa racha los cuadrangulares del semestre pasado, cuando perdió cinco de los seis juegos de las finales, Santa Fe solo ganó un juego en 12 encuentros, una racha que tiene sobre la cuerda floja al estratega uruguayo.
De hecho, ya se escuchan rumores. 2024 fue un buen año para el León, aunque terminó sin títulos. La figura de Pablo Peirano, quien fue asistente de Gerardo Pelusso en los tiempos del triunfo histórico de la Copa Sudamericana hace 10 años, despertó emoción en el hincha, que se reconectó con el equipo. No obstante, los últimos meses han generado dudas. Ya se habla de nuevos técnicos, del deseo de que llegue al banquillo Rafael Dudamel. Y mientras tanto, se dice que Eduardo Méndez ya le dio un ultimátum a Peirano: hay que pasar de ronda contra Iquique. El partido en el Estadio Techo, que será este martes a las 5:00 p.m., será decisivo para el futuro del cardenal, obligado a remontar en Bogotá.
El estratega, en las horas previas del partido, evitó a toda costa las preguntas sobre su no continuidad y pidió hablar del partido: “Estamos muy enfocados en dar vuelta a la llave con mucha confianza, vamos a jugar en casa y, más allá de los que van a ingresar o lo que se habla sobre otras cosas, el enfoque está claro con mucho compromiso”.
La comunicación es escueta en el entorno cardenal porque hay crisis. Y ante la estructura que tambalea, el entrenador habla lo mínimo y se comunica poco. Solo lo estrictamente necesario: “Miramos el partido pasado y nos apoyamos en los puntos fuertes que tuvimos, lo que hicimos bien y mal. Igual en el rival, sus referencias en ataque con jugadores que son determinantes cuando toman el balón. De nuestra parte, nos enfocaremos en la parte ofensiva, que es nuestra prioridad”.
A pesar del mal momento, los hinchas de Santa Fe pueden encontrar algo de tranquilidad en las estadísticas de sus duelos contra equipos chilenos. La historia favorece al León: en siete partidos, el único que perdió fue el más reciente con Iquique. De hecho, ha ganado seis y no ha empatado ninguno, con 17 goles a favor y solo cinco en contra.
El equipo de Peirano, además, llega descansado, pues este fin de semana su partido en la Liga BetPlay se aplazó: “Es bueno no haber jugado, por el tema del desgaste. Llegamos muy frescos a la hora de la competencia. Venimos con energías acumuladas para el partido, aunque el rival hizo lo mismo; también rotó, así que estamos en igualdad de condiciones”.
El pesimismo que rodea a Santa Fe antes de su segundo duelo con Iquique contrasta con los primeros días del semestre, cuando Peirano hablaba de los nuevos nombres que habían llegado para refrescar la idea que se desgastó en el tramo final de 2024. “Hay variantes. La calidad de los jugadores que han venido a Santa Fe permite otro tipo de estrategias. Mi trabajo es unir al grupo, buscar esas sociedades que nos den resultados, que se comprometan en la parte ofensiva y que mantengan al equipo compacto y equilibrado, siendo contundente en el ataque”, dijo el entrenador en enero, antes del inicio del semestre.
Hasta ahora, Peirano no ha logrado cohesionar al grupo, el principal objetivo que se puso al arrancar la campaña. Ahora, el tiempo apremia. Una victoria aliviará las cargas, pero la eliminación podría significar el final inevitable de la era actual de Independiente Santa Fe.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador