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El 27 de julio de 2016 fue la última gran noche del fútbol profesional colombiano en el continente. Aquel día, en el estadio Atanasio Girardot de Medellín, Atlético Nacional se coronó campeón de la Copa Libertadores. Era la cúspide de un proyecto que ya había probado ser muy exitoso en Colombia.
Sin embargo, desde entonces, el fútbol colombiano no ha podido ni siquiera volver a oler una instancia como esa. Han sido 10 años en los que parece que los equipos de nuestro país no aprenden la lección de cómo competir internacionalmente y año a año siguen repitiendo el mismo patrón sin éxito.
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Copa Libertadores 2016
La consagración de Nacional en ese 2016 fue atípica. No solo porque tuvo que pasar más de una década para volver a ver a un club de Colombia levantar esa copa (Once Caldas 2004), sino porque fue el mejor equipo de principio a fin.
Con una fase de grupos casi perfecta, 16 puntos de 18 posibles, cinco victorias, un empate, 12 goles a favor y cero en contra, el conjunto Verdolaga accedió a los octavos de final como el mejor equipo de esta primera ronda.
Allí lo espero, Huracán, que un año antes había perdido la final de la Copa Sudamericana contra Independiente Santa Fe. Aunque fue empate en la ida, la vuelta (4-2) en Medellín confirmó al Atanasio Girardot como un fortín paisa.
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Atlético Nacional en la Copa Libertadores 2016
Los cuartos de final tal vez fueron la fase en la que Atlético Nacional se vio más imperfecto. Perdió por primera vez y recibió el primer gol en la Libertadores en el primer juego frente a Rosario Central en Argentina.
En la vuelta, comenzó perdiendo con un gol al minuto nueve. No obstante, el ‘Rey de Copas’ le tiró la camiseta encima a los rosarinos y terminó dándole la vuelta 3-1 (global 3-2) con un gol de la figura Orlando Berrio en el 90+5′.
Ya para semifinales y la final, Nacional entendió que debía contar con un goleador de raza y fue por el artillero de la liga colombiana, Miguel Ángel Borja, quien jugaba en Cortulua. El cordobés casi que resolvió solo ambas fases.
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Atlético Nacional, campeón de América
Dos goles de Borja en el Morumbí frente a São Paulo y otros dos frente al mismo rival en Medellín le dieron el pase a la final a Nacional. Y aunque en la final de ida quien marcó el empate 1-1 en Quito fue Orlando Berrio, lo cierto es que el nueve, con la 23 a la espalda, fue quien anotó el gol del título.
Ese miércoles, la capital antioqueña vivió lo que se le fue negado el 31 de mayo de 1989: una final de Copa Libertadores en su estadio. Solo hubo una anotación en el partido, la de Miguel Ángel Borja en el minuto ocho, pero fue más que suficiente para coronarse campeón de la Copa Libertadores 2016.
Desde entonces, el fútbol colombiano acumula decepciones cada vez que sale a jugar contra el continente. No importa si es el reciente campeón, la mejor nómina o el más “copero”, la historia casi siempre termina siendo la misma.
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Copa Sudamericana, un bálsamo que sirve de poco
Salvo contadas excepciones en la Copa Sudamericana, Junior de Barranquilla, semifinalista en 2017 y subcampeón en 2018, realmente es muy poca la competitividad del fútbol colombiano en el plano internacional actualmente.
Aunque en la Sudamericana se cuentan cuatro cuartos de final (2019, 2020, 2024 y 2025) y dos octavos de final (2021 y 2022), el país no está en el cuadro de los cuatro mejores equipos del torneo desde hace ocho años.
En ese mismo lapso de tiempo, ligas que históricamente habían estado por debajo de Colombia, como la ecuatoriana, han puesto tres campeones, incluyendo los dos títulos de Independiente del Valle en 2019 y 2022.
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Una Copa Libertadores sin colombianos
En la Copa Libertadores el panorama empeora aún más, pues de nueve participaciones, sin contar la actual de 2026, los clubes del país se han quedado cinco veces y de manera consecutiva (2017-2021) en la fase de grupos.
Tan solo Deportivo Pereira, que accedió a la Libertadores gracias a su primer título de liga en su palmarés, en 2023 pudo llegar hasta los cuartos de final. Ni siquiera Atlético Nacional pudo romper la barrera de los octavos de final.
Una situación, prolongada y comprobada, que evidencia la pérdida de protagonismo de Colombia en los torneos CONMEBOL. Incluso extendiéndose a otros países, pues desde Nacional en 2016, el continente no tiene un campeón de América que no sea argentino o brasileño.
Un bajón de nivel que no es casual ni circunstancial y mucho menos pasajero. Tampoco se puede explicar tan solo mostrando el poderío económico del Brasileirão, pues con mucho o poco Argentina y Ecuador han podido competir. Algo que parece a los colombianos se nos ha olvidado y solo queda en las memorias.
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