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“Juan Carlos Muñoz, José Manuel Charro Moreno, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau”. Esos fueron los integrantes de “La Máquina”, el equipo de River Plate que deleitó al fútbol argentino en la década del 40 y que todavía es recordado allí como uno de los mejores de todos los tiempos. Mientras ellos brillaban en el prácticamente nuevo estadio Monumental, en las divisiones menores del club millonario se prepara para debutar en primera división un tal Alfredo Di Stéfano.
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Oriundo del barrio Barracas, Di Stéfano pertenecía a una familia de clase media-baja y se divertía jugando a la pelota en donde fuera y en el club Unión Progresista, en el que estuvo junto a su hermano Tulio. Hasta que en 1943 recibió un telegrama del Club Atlético River Plate para realizar una prueba. La pasó sin problemas e ingresó a las divisiones menores del cuadro que por ese entonces dominaba el balompié argentino.
Di Stéfano jugaba en la extinta posición de insider derecho y después pasó a desempeñarse como wing (extremo) por la misma banda diestra. Gambeteaba, asistía y era uno de esos jugadores que llamaban “de toda la cancha”. Como puntero le llegó el día del debut en primera división, el 15 de julio de 1945. En el Viejo Gasómetro, en una tarde de invierno, reemplazó al ya reconocido Juan Carlos Muñoz en un partido contra Huracán.
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A la “Saeta Rubia”, como lo apodaban, lo mandó a la cancha el entonces técnico de River, Carlos Peucelle. Pero no le fue bien. El equipo de la banda cruzada perdió 2-1 y Di Stéfano no volvió a integrar el equipo de primera en aquel 1945. Luego fue a préstamo justamente a Huracán y volvió a River para convertirse en goleador, futbolista histórico y bicampeón. Después partió a Millonarios. En Colombia se hizo leyenda en el recordado conjunto del “Ballet Azul”, en la época del dorado del balompié nacional.
Posteriormente, Alfredo Di Stéfano Lalhé se convirtió en eterno en Real Madrid y en uno de los mejores jugadores de toda la historia. El 7 de julio de 2014 falleció a los 88 años de edad, tras haber dejado jugadas antológicas en diferentes canchas del planeta. Sus gestas se comenzaron a tejer aquel 15 de julio de 1945.