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Dos antecedentes no tan lejanos sirven para construir una idea sobre el rendimiento de la selección de Colombia ante Venezuela y Chile, los primeros rivales en las eliminatorias a Catar 2022. En dos amistosos los dirigidos por Carlos Queiroz empataron 0-0. Ambos juegos dejaron entrever la manera en que el portugués organiza a los jugadores para crear un sistema de juego compacto.
En el amistoso con Venezuela, la vinotinto planteó un 4-1-4-1 con las dos líneas de cuatro bien definidas y con el volante de marca como un defensa más que entraba a formar una línea de cinco cuando la ocasión lo ameritó. La selección del vecino país le apuesta mucho a la velocidad de sus volantes. Su juego se asemeja mucho al nuestro en el sentido que ambas escuadras se apoyan en la salida por los costados y al factor sorpresa de sus armadores y delanteros experimentados. Salomón Rondón por un lado y Radamel Falcao, que volvió a la convocatoria, por el otro, estarían en el frente de ataque de ambas selecciones.
En el partido contra Chile, el técnico colombiano Reinaldo Rueda le apostó a un 3-4-1-2, que podía modificarse también en un 5-3-2 o en un 3-5-2. Los chilenos son más variables con sus líneas, pero más ordenados para salir en bloque. Su juego pasa por la superación numérica en la mitad de la cancha, por la posesión del balón encabezada por Vidal, Sánchez y Pulgar, aunque este último no hizo parte de la convocatoria para los dos primeros partidos de las eliminatorias.
¿Y por qué hablar de los rivales? Porque el esquema táctico que prepara Queiroz para sus partidos depende en un porcentaje considerable de las características de los contrincantes. Aunque para los dos amistosos Colombia se paró con un 4-3-3, los equipos del portugués pueden variar y terminar en un 4-1-4-1. Con base en los jugadores convocados podría pensarse que la tricolor podría repetir el modelo del 4-3-3, sobre todo por la forma en que presentó la lista de jugadores para los dos partidos ante Venezuela y Chile.
James Rodríguez, que volvió a ser convocado a la selección, fue incluido en el grupo de delanteros, entre los que están Duván Zapata, Luis Fernando Muriel, Luis Díaz y Radamel Falcao García. Error o no, su ubicación dentro de los atacantes hace pensar que el jugador del Everton podría hacer parte de tres atacantes junto a Díaz y Muriel, que podrían jugar por el otro costado, y con Zapata o Falcao -el Tigre es el otro jugador que regresa a los convocados- en punta.
La inclusión de James y Falcao invita a pensar que los dos referentes de la selección serían titulares, y que alguno de los atacantes restantes jugará como lo venía haciendo en las anteriores convocatorias; en el mediocampo el panorama no varió mucho, y seguramente se mantendrá la línea de tres. Los convocados para jugar en la mitad son casi los mismos: Matheus Uribe – Porto (POR), Jorman Campuzano – Boca Juniors (ARG), Wílmar Barrios – Zenit (RUS), Jéfferson Lerma – Bornemouth (ING), Yairo Moreno – León (MEX) y Steven Alzate – Brighton & Hove Albion (ING).
Quizá la única variante con respecto al partido contra Venezuela de 2019 sea el cambio de posición de Juan Guillermo Cuadrado (Juventus-Italia), que en lugar de jugar como uno de los volantes, podría jugar como lateral derecho por la ausencia de Santiago Arias. Si bien esa posición la podría suplir Stefan Medina, al jugador de la Vecchia Signora lo ubicaron como defensa en la lista de convocados. Tampoco están William Tesillo y Cristián Borja, lo que reafirma que habrá un cambio por el costado izquierdo. Seguramente Yerry Mina y Dávinson Sánchez se mantendrán en la zaga central.
Aunque sea difícil establecer la identidad de los equipos de Queiroz, es claro que al portugués le interesa mantener el orden dentro de la cancha. La posesión es un concepto clave y para ello trabaja en el buen posicionamiento de los jugadores. A lo largo y ancho de la cancha sus dirigidos buscan copar los espacios para no darle oportunidades al rival de controlar los hilos del partido.
La comunicación entre defensas y volantes es fundamental en el esquema de Queiroz. Ya sea un 4-1-4-1 o un 4-3-3, el juego de sus equipos pasa por el asocio entre los zagueros y los volantes mixtos. Del buen entendimiento entre ellos depende la salida de los atacantes y la proyección de los laterales.
Hasta ahora ha sido difícil establecer la identidad de la selección de Colombia, y esto en gran parte se debe a las variaciones tácticas de Queiroz con respecto al juego rival. Sin embargo, y ahora con la verdadera prueba que es la clasificación al Mundial de Catar, se espera que la tricolor refleje el equilibrio que el portugués quiere exponer siempre en la cancha y demuestre el potencial que ha expresado en los últimos años en el fútbol internacional con jugadores que se destacan en las ligas más importantes del mundo.