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En algún momento de su vida, Daniel Muñoz lo vio todo como un imposible. Llegó incluso a negar la que sería su inevitable fortuna. Lo pensó con el cuerpo roto y el espíritu derrotado, después de peregrinar por México, España e Italia sin encontrar equipo, engañado por un empresario que le vendió sueños con fecha de caducidad. De niño, su anhelo fue jugar al fútbol porque creció pateando la pelota en las calles del barrio Niquía Camacol, en la comuna siete de Bello.
Hoy piensa en esos días, en esa infancia inocente que estuvo a punto de romperse cuando se aprovecharon de sus ilusiones. Y se ríe, feliz. Hoy se alista para disputar la final de la FA Cup en el templo sagrado de Wembley, con la camiseta del Crystal Palace.

Génesis: el sueño imposible
Muñoz, nacido en una familia de clase trabajadora que se trasladó desde Amalfi, se pasaba los días corriendo detrás de un balón con la camiseta de Nacional.
Era hincha furibundo, barrista de Los del Sur, y se formó en escuelas como Cosmos, Envigado y el Arco Zaragoza. Lo suyo era el fútbol, pero el fútbol parecía no quererlo. Al regresar de Europa sin nada, después de ser engañado por el agente que le vendió el cielo, pensó en rendirse. Sin embargo, todo eso era mentira. Porque Daniel Muñoz, aunque tarde, cumplió su anhelo.
Desde que Gabriel Sepúlveda lo rescató y lo invitó a jugar un torneo sub-20 con el club Total Soccer, su vida cambió de ritmo. José Fernando Salazar, desde Águilas Doradas, vio en él una joya.
Allí debutó, a los 22 años, como profesional, y tras casi cien partidos fue Juan Carlos Osorio quien lo llevó a Nacional. En menos de un año ya era el capitán del equipo de sus amores y estaba en la prelista de la selección de Colombia. Su carrera, hasta entonces invisible, pasó a la velocidad de la luz.
Europa: la fortuna inevitable
La pandemia lo obligó a dejar Medellín antes de lo que quería. No fue a Argentina ni a Brasil, sino a Bélgica, donde el Genk apostó por su talento.
Se fue con la promesa de volver, pero en cuatro temporadas hizo más que muchos en toda su carrera: jugó 148 partidos, marcó 19 goles, ganó una copa y se consolidó como uno de los mejores laterales derechos del continente.
Allí, además, empezó su romance serio con la selección. Con Reinaldo Rueda, con Néstor Lorenzo, con quien sea, Daniel Muñoz se ha vuelto el titular indiscutido por derecha. Rinde siempre. Corre, marca, asiste, anota. Y desde enero de 2024, es uno de los jugadores colombianos más destacados en Inglaterra.
Crystal Palace pagó diez millones de euros por su ficha. No fue una apuesta sencilla: el club del sur de Londres es modesto y vive a la sombra de los gigantes.
Consagración: una cita con la historia
Sin embargo, Muñoz, junto a Jefferson Lerma, ha brillado en ese rincón. Esta temporada, el lateral suma seis goles y seis asistencias. En estadísticas avanzadas supera a figuras en su posición como Trent Alexander-Arnold, una de las joyas del fútbol inglés: más pases exitosos al área, más duelos ofensivos y defensivos ganados, más centros precisos por partido.
No todo se mide en números. Hay que verlo jugar. Muñoz es una mezcla de intuición y entrega. Va al frente sin miedo, regresa con convicción, y sobre todo, juega con ese fuego interior del que ha conocido el abismo y ha vuelto. Su historia es un recordatorio de que, a veces, el fútbol premia a los que no se rinden.
Este sábado, a las 10:30 de la mañana (hora de Colombia), Daniel Muñoz disputará la final de la FA Cup contra el todopoderoso Manchester City. El partido se podrá ver en ESPN y Disney+. Para el Palace, es una oportunidad histórica. Para Muñoz, un sueño con sabor a redención.
La FA Cup no es cualquier torneo. Es el más antiguo del mundo, y uno de los más simbólicos. Se juega desde 1871. La final, en Wembley, es un ritual. Es, además, una de las pocas ventanas en las que clubes pequeños pueden derribar a gigantes. Como en las leyendas.
Manchester City llega como favorito, pero sin su brillo habitual. La lesión de Rodri, la caída en la Premier, la eliminación temprana en Champions. Para Guardiola, ganar este sábado es salvar la temporada. Para Kevin De Bruyne, será su último baile con los ‘Citizens’. Del otro lado, el Palace sueña.
Con Muñoz, con Lerma, con Eze y Mateta, el equipo del sur de Londres quiere escribir su propia epopeya. Ya eliminó a Aston Villa en semifinales. Ya llegó hasta el corazón del templo del fútbol. Ahora quiere levantar su primer gran trofeo.
Hasta hoy, solo dos colombianos han ganado la FA Cup: David Ospina con Arsenal, Luis Díaz con Liverpool. Daniel Muñoz quiere unirse a esa lista. Quiere que su nombre quede grabado no solo en la historia del Crystal Palace, sino en la de Colombia. Porque si alguien ha demostrado que los sueños imposibles también se cumplen, ese es él.
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