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De insultos a respaldo total: Otamendi defendió a Ríos tras recibir fuerte falta

Meses atrás se insultaban en plena Eliminatoria. Hoy, Otamendi no dudó en salir a defender a Ríos tras una dura falta en Benfica.

Lisbon (Portugal), 26/07/2025.- Benfica's Richard Rios (2-R) and Samuel Dahl (R) celebrate the 2-0 goal during the Eusebio Cup soccer match between SL Benfica and Fenerbahce, in Lisbon, Portugal, 26 July 2025. (Lisboa) EFE/EPA/ANTONIO PEDRO SANTOS
Meses atrás se insultaban en plena Eliminatoria. Hoy, Otamendi no dudó en salir a defender a Ríos tras una dura falta en Benfica.
Foto: EFE - ANTONIO PEDRO SANTOS

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El fútbol tiene una memoria corta, pero no olvida. Hace apenas unos meses, Nicolás Otamendi y Richard Ríos protagonizaban uno de los cruces más picantes de las Eliminatorias Sudamericanas. En el cierre del partido entre Argentina y Colombia, los dos se lanzaron frases filosas, sin filtro ni diplomacia: Otamendi soltó un irónico “sacate la vinchita, bobo”, y Ríos respondió con munición pesada: “Estás viejo, no te da ni para correr”.

El cruce se viralizó y quedó flotando como un símbolo de la tensión entre selecciones. Pero el destino es experto en giros inesperados. Benfica fichó a Ríos, y así, el colombiano pasó de ser rival provocador a compañero de vestuario del capitán argentino. Muchos esperaban tensión, distancia o al menos una fría convivencia profesional. Pero la realidad fue otra.

Desde el primer entrenamiento en Lisboa, Otamendi dio el primer paso. Sin rencores, lo recibió con la misma intensidad con la que juega: frontal, pero sin dobleces. Los gestos hablaron por sí solos. Ríos se sumó al plantel, y pronto ambos compartieron cancha en un amistoso ante Fenerbahce en el estadio Da Luz.

Ahí se dio la escena que nadie esperaba. Sofyan Amrabat bajó con fuerza a Ríos en los primeros minutos del segundo tiempo. Y fue Otamendi —el mismo que meses atrás le gritaba en la cara— quien corrió sin dudar a encarar al marroquí. Se armó un tumulto, hubo empujones, gritos, y el argentino tuvo que ser contenido por un rival. Pero el mensaje ya estaba claro: lo que pasó con la camiseta de la selección quedó atrás. En Benfica, Ríos es uno de los suyos.

No hay gesto más fuerte en el fútbol que defender a un compañero. Otamendi lo entendió y actuó en consecuencia. Lo que antes fue una rivalidad caliente ahora es parte de la anécdota. En la cancha, mandan otras reglas. Y en Benfica, Otamendi demostró que sabe cuándo dejar el pasado atrás.

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