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Ecuador vivió ayer una jornada de ensueño al conseguir la segunda victoria consecutiva en las eliminatorias suramericanas con el 2-0 ante Bolivia, en Quito, un sufrido triunfo que se pasó por agua y con algo de drama.
La afición ecuatoriana, ya eufórica por el 0-2 del pasado jueves ante Argentina en Buenos Aires, presagiaba antes del partido de anoche un triunfo que tardó en llegar y que puso a sufrir a los que pecaron de optimistas.
“Vamos, ecuatorianos, que esta tarde tenemos que ganar”, fue el estribillo que corearon los cerca de 40.000 hinchas presentes en el estadio Atahualpa para ver la victoria sobre Bolivia, que llegó en los últimos minutos del partido.
Tras el primero de Miller Bolaños, incluso los aficionados empezaron a cantar el olé, olé por el toque de los dirigidos por Gustavo Quinteros, que se dieron modos para calentar las gélidas gradas del estadio capitalino, que soportó un fuerte aguacero durante casi todo el juego.
Ecuador es colíder de las eliminatorias al Mundial de Rusia 2018, algo inesperado para muchos de los aficionados, que no esperaban un arranque tan poderoso para la selección.
Con el tiro penalti convertido por Felipe Felipao Caicedo, la alegría se desbordó porque, además, fue la última jugada del partido y le dio una puntuación perfecta en las dos primeras jornadas de las largas eliminatorias suramericanas.
En la próxima fecha, el 12 de noviembre, Ecuador jugará en Quito con Uruguay, a la espera de cosechar su tercera victoria, pero mientras tanto la afición festeja el sensacional arranque de la tricolor.
En las calles aledañas al estadio quiteño los vehículos pitaron al son de los saltos que los de a pie daban por la calle vitoreando a la selección ecuatoriana. En La Mariscal, la zona rosa de Quito, los aficionados acudieron para festejar la victoria, escena que se repitió en otros sectores de la ciudad.
También en Guayaquil, la ciudad más poblada del país, se vivió una algarabía por el triunfo ante Bolivia.
La felicidad del DT
El seleccionador de Ecuador, el argentino naturalizado boliviano Gustavo Quinteros, se declaró absolutamente conforme: “Los jugadores están muy comprometidos. Más allá de los resultados, en cada partido lo van a dar todo. Estoy muy conforme porque todo lo que queremos hacer lo plasman en el campo”.
Consideró que “el rival más difícil para Ecuador fue la cancha durante el primer tiempo”, aludiendo al aguacero que la había inundado, y añadió que la cerrada defensa de los bolivianos también los complicó durante casi todo el encuentro jugado en Quito.
A su juicio, Ecuador dejó hoy muy poco para mejorar en relación con el debut victorioso sobre Argentina en Buenos Aires, el pasado jueves.