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En 2002 Rio Ferdinand se convirtió en el defensa más caro de la historia. Le costó 50 millones al Manchester United, equipo del que se convirtió en ídolo y con el que ganó todo. Sin embargo, días antes de su retiro en 2015 vivió el momento más amargo de su vida: perdió a su esposa, Rebecca Ellison, por cáncer de mama. Era el 2 de mayo. Fueron días intensos, tristes. Su vida cambió completamente. “A una persona le toma seis meses. A otros diez años. Es ridículo pensar que el luto tiene un tiempo determinado”, dijo el deportista en un documental emitido por la BBC llamado ‘Rio Ferdinand: ser mamá y papá’.
En este programa el exdefensa de la selección inglesa relata todo lo que tuvo que vivir. “Pensamos que ya habíamos superado la etapa del cáncer con el primer tratamiento, pero en marzo de 2015 volvió a aparecer”, relató Ferdinand. El ‘shock’ que le provocó la muerte de su esposa, con solo 34 años, fue muy duro. “Nadie te enseña cómo lidiar con una pérdida. Tenía una vida increíble, una mujer maravillosa, unos hijos fabulosos y cuando Rebecca fue diagnosticada, todo cambió”.
My documentary Being Mum and Dad will be on @BBCOne tonight at 9pm… Thanks for all your messages & unconditional support! pic.twitter.com/UJA7Qi2Re9
— Rio Ferdinand (@rioferdy5) 28 de marzo de 2017 Rio Ferdinand aceptó que le ha costado hablar sobre sus sentimientos acerca de la muerte de su esposa. Tan duro fue el impacto que se demoró casi un año en buscar terapia. “No soy bueno hablando de mis sentimientos y mis emociones”, señaló. Cuando por fin tomó la decisión comenzó a entender muchas cosas: “el valor que tenía Rebecca en mi vida y también por qué la gente contempla el suicidio en una situación como esa”, agregó a la BBC.Además, se dio cuenta de que sus hijos (Lorenz, Tate y Tia) estaban teniendo el mismo problema. Y eso comenzó a preocuparlo. “No sabía ninguna técnica para hablar de esto con los niños. No sabía qué botón tocar. Cada vez que iniciaba una conversación para saber cómo se sentían, ellos simplemente me callaban, o se iban lejos e interrumpían la charla”, dijo durante el documental.
Así que empezó a idearse nuevas estrategias para lograr llegarle a sus hijos. En una de ellas convirtió una botella enorme de plástico en un recipiente de momentos felices con mamá. “Les dije que escribieran cosas que les recordaran a ella y que los hicieran felices y pusieran el papel en la jarra, con la idea de que cuando lo volvieran a leer, tiempo después, recordaran ese momento de nuevo”, explicó el exjugador.
La respuesta fue casi de inmediato. Sus hijos comenzaron a dibujarlo junto con su esposa tomados de la mano, cuando jugaban sobre el sofá. “Muchas cosas alegres”, dice. “Como que todo se abrió de repente y fue un lindo momento cuando los vi hablando felizmente de su mamá. Fue como pasar de la oscuridad a la luz”, finalizó Ferdinand.
El exfutbolista también reconoció que, por su vida de futbolista, todo se lo daba hecho. “Cuando nos íbamos de vacaciones solo tenía que hacer mi maleta porque Rebecca ya había preparado todo lo demás. No sabía ni como ir al médico, solo había visitado al del club”. En su casa no sabía cómo funcionaban la lavadora ni la secadora.