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La historia de Mohammed Jaddou, un joven de 17 años que decidió arriesgar su vida y partir hacia Europa de manera clandestina, es la de miles de sirios que han tenido que abandonar sus hogares debido a la violencia y a las guerras que se han desatado ese territorio.
Antes de salir para Europa, dejando gran parte de sus sueños, familiares y amigos atrás, Jaddou era considerado como una de las grandes promesas futbolísticas de su nación y del continente asiático. Tan bueno es su nivel en este deporte que incluso ejerció como capitán de la selección de fútbol Sub-17 de Siria. Sin embargo, el conflicto en el que se encuentra inmerso ese país lo obligó a marcharse. «Tenía que irme de Siria. Me habían dicho que debía unirme al ejército. Eso habría significado que iba a ser un asesino. El fútbol era mi única salida”, aseguró Jaddou a The New York Times, medio que reprodujo su historia. «Alguna vez, al salir del campo de entrenamiento, fui amenazado por la muerte”, se añade en el relato. “Nuestro campo de fútbol también fue bombardeado un par de veces, fuimos amenazados de morir incluso cuando estábamos jugando fútbol”.
Tras vivir estos episodios el joven Jaddou emprendió un viaje cuyo destino final era Alemania. Volvió a enfrentarse a la muerte cuando permaneció cinco días a la deriva en las costas de Sicilia, Italia, pero su sueño de ser futbolista y el no poder vivir sin el fútbol, lo motivó a seguir. Ayudar a su familia era su objetivo más grande. Él tenía que sobrevivir, tenía que llegar hasta su destino. Tras dos meses de travesía llegó a Alemania, nación en la que se encuentra bajo la condición de refugiado.
Un sueño que se esfumó
Jaddou y la selección nacional sub17 clasificaron al Mundial de la categoría que se disputará el próximo mes de octubre en Chile, pero no podrá asistir a la cita orbital, pues las autoridades lo consideran como un desertor. A pesar del gran revés que esto supuso para su carrera, y que su sueño de representar en un Mundial a su país se desvaneció, Mohammed ha buscado espacios para llevar a cabo su sueño. Mientras practica el alemán, ha empezado a entrenae con el FV Ravensburg, equipo de la quinta división alemana.
Hace poco Mohammed Jaddou realizó pruebas con el equipo Sub-19 del Bayer Leverkusen, y sorprendió a los entrenadores con su talento y capacidad. A pesar de ello no pudo quedarse por su calidad de refugiado.
Sólo un permiso de trabajo por parte del gobierno alemán, separa a Jaddou de cumplir su sueño de jugar al fútbol. Este país ya le abrió las puertas, ahora espera que también le ayude a construir su sueño.