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Otra razón más para creer que el fútbol no es apolítico, que el fútbol en sus adentros y sus afueras, en sus instituciones, jugadores e hinchas está permeado por la historia, la política, la cultura. Esta Eurocopa, que en su pasado ha estado permeada por los conflictos y problemas de Europa, ha evocado indirectamente en dos momentos un suceso que determinó en gran parte al campeón del torneo en 1992: la guerra de los Balcanes.
Podría decirse que la Guerra de los Balcanes, o también las guerras yugoslavas, se detonaron por varios sucesos que se dieron en poco tiempo: la abolición de la autonomía de Kosovo y las declaraciones de independencia de Croacia y Eslovenia dieron paso a un conflicto en la antigua Yugoslavia.
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La disolución de la República Federativa Socialista de Yugoslavia, según la ACNUR (Agenda de la ONU para los Refugiados), trajo consigo la guerra de Eslovenia (1991), la guerra de Croacia (1991-1995), la guerra de Bosnia (1992-1995) y la guerra croata-bosnia (1992-1994); posteriormente, la disolución de la República Federal de Yugoslavia produjo las guerras de Kosovo (1998-1999), el conflicto del sur de Serbia (1999-2001) y el conflicto de Macedonia (2001), que al culminar el 12 de noviembre de 2001 da por terminado un enfrentamiento que dejó miles de muertos y una serie de consecuencias que aún viven en la superficie de la antigua Yugoslavia, territorio que hoy está compuesto por las naciones de Bosnia y Herzegovina, Croaacia, Macedonia, Montenegro y Serbia.
¿Pero y en dónde cabe hablar de fútbol y por qué se habló de la Guerra de los Balcanes en esta Eurocopa? El primer suceso se dio con la celebración de Marco Arnautovic, jugador de la selección de Austria, cuando celebró el tercer gol de su equipo en la victoria por 3-1 sobre Macedonia del norte.
Medios serbios aseguraron que Arnautovic, que celebró el gol aparentemente con insultos, se dirigió a los macedonios que pertenecen a una minoría albanesa de ese país. A raíz de la migración de que dejó la Guerra de los Balcanes, muchos albaneses terminaron en territorio en Kosovo, lugar que para los serbios sigue siendo de ellos. ¿Pero qué tiene que ver el atacante de austriaco en esto? Como si apellido lo sugiere, su familia paterna es serbia, razón por la cual puede haber diferencias en el pasado con respecto a esa población albanesa que migró tiempo después a Kosovo y Macedonia.
Arnautovic ofreció disculpas días después en sus redes sociales: “Ayer hubo algunos intercambios acalorados en la emoción, por los que me gustaría pedir disculpas, especialmente a mis amigos de Macedonia del Norte y Albania. Quiero dejar clara una cosa: ¡no soy racista! Tengo amigos en casi todos los países y defiendo la diversidad. Todos los que me conocen lo saben”.
No obstante, los aparentes insultos revivieron lo sucedido hace un par de décadas y volvieron a poner sobre la mesa las diferencias que aún existen entre los habitantes de la región de la Antigua Yugoslavia.
El segundo suceso, que es más un recuerdo transformado a añoranza, se dio con la clasificación de Dinamarca a la siguiente fase de la Eurocopa 2021. Su posibilidad de seguir luchando por el título recordó aquella vez en que los daneses ganaron el torneo 1992. Si bien la selección había quedado eliminada, fueron integrados al torneo para las semifinales tras la expulsión de la selección yugoslava por los conflictos que se venían presentando en aquel entonces.
Con el regreso de Dinamarca, los jugadores vieron la posibilidad como una señal para su revancha y su fútbol. Tras vencer a Países Bajos por penaltis en las semifinales, los daneses se enfrentaron a la poderosa Alemania en el estadio Ullevi de Göteborg el 26 de junio de 1992. En esa ocasión, Dinamarca venció a los alemanes por 2-0 y se proclamó campeón en un título que significó una gesta inolvidable para esa nación.