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Antes de que llegara Zlatan Ibrahimovic al Milán, el club rojinegro solamente tenía 15 puntos en la tabla que eran producto de tres victorias, seis empates y ocho derrotas. Era otra temporada para el olvido.
Ibrahimovic volvió al lugar donde terminó de reafirmar que era uno de los delanteros más determinantes en el fútbol mundial. Su soberbia y jerarquía se necesitan en equipos que carecen de líderes en la cancha y de mentes que por obstinadas se vuelven relevantes a la hora de salir a buscar siempre la victoria.
Ahora, con la influencia de Ibrahimovic en el esquema de juego ofensivo y en la mentalidad de sus compañeros, el Milan ha logrado cinco victorias y un invicto de varias fechas que si bien no ha logrado disminuir una cantidad de puntos considerables entre el equipo ‘Rossonero’ y el líder de la Serie A, Juventus (hay 20 puntos de diferencia), sí mejoró el promedio y el rendimiento del equipo.
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Hace pocos días se hicieron virales las declaraciones de Rafael Leao, uno de los volantes ofensivos de Milán que apenas tiene 20 años y es uno de los jugadores desequilibrantes en el ataque del club rojinegro. «Solía jugar con él en PlayStation. Ayer le di una asistencia. Nunca dejes de soñar», afirmó el jugador luego de la victoria contra Torino que le dio el pase al equipo a la siguiente fase de la Copa de Italia.
Son varios los jugadores que luego de seguir su carrera retornan a los equipos donde surgieron, o a los lugares donde lograron crear un vínculo fraternal que los lleva a conseguir una hazaña más. En América Latina están los casos recientes de Tévez con Boca, de Diego Milito con Racing o de Roque Santa Cruz con Olimpia. Sentir que se retorna a un hogar que se edificó con los recuerdos de la gloria es un aliciente para el jugador y para quienes pertenecen a ese espacio.
Con la victoria en la Copa de Italia, Milan alcanzó las semifinales y sueña con volver a alzar un título con el liderazgo de Ibrahimovic en la plantilla. Para sus contemporáneos y para los más jóvenes, la presencia de un jugador con jerarquía y experiencia potencia la competencia e inspira a los que apenas inician su camino en el fútbol para brillar a la par o incluso más que el mismo jugador.
La hinchada ‘Rossonera’ aplaude el regreso de Ibrahimovic y se ilusiona con un mejor tiempo del club, pues ya son varios años sin alzar una copa y la historia del Milan exige y presiona que sus jugadores estén siempre disputando los torneos en los que compite temporada tras temporada. Seguramente con el sueco en la cancha los resultados seguirán dándose, pues la experticia es un elemento que influye directamente en la probabilidad de marcar un gol y de lograr los objetivos propuestos desde el inicio de cada campeonato.