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El fútbol y las supersticiones

Las leyendas de los números en el deporte rey.

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En El Salvador los jugadores decidieron no volver a usar la 13 y la 18 para evitar ser atacados por las bandas que atemorizan actualmente al país: la Salvatrucha 13 y la Barrio 18. Anécdotas sobre las supersticiones y creencias acerca del tema.

No son sólo números estampados en sus dorsales. Los dígitos que los acompañan en sus andanzas en una cancha de fútbol, se terminan convirtiendo en un dogma o en sus amos.

Basta con recordar cuando Martín Palermo y Gonzalo Higuaín fueron convocados para la selección de Argentina hace unos años y la 9 se la entregaron a Higuaín. ‘El Loco’ casi se muere, antes de que se le ocurriera pedir la 18 y poner una pequeña cruz en medio de los números con un esparadrapo: “1+8”. Es que acaso perder esa dorsal era perder un poco su naturaleza.

Con Palermo también coincidieron el argentino Gabriel Batistuta en la Roma y el chileno Iván Zamorano en el Inter de Ronaldo, quien se quedó con su ansiado número 9. ¿Y cómo no insistir con el 9? Si casi siempre fue el testigo silencioso y privilegiado en su vida deportiva. Después cuando Ronaldo fue contratado por el Milán, pidió el número 99, pues Filippo Inzaghi se negó a darle la suya.

Ese pedazo de tela es a veces el único espacio de expresión. Si no pregúntele a Henok Goitom, que –cuando jugaba en Almería de España- puso en eritreo su nombre encima del número, porque tenía raíces lejanas de ese país, aunque fuera de nacionalidad sueca. El francés Julien Escudé, en el Sevilla, lo simplificó a “SQD”. Ni que tuviera que abreviar Ricardo Izecson Dos Santos Leite (Kaká).

Otros se llenan de supersticiones. En muchas selecciones del mundo prohibieron el uso del 13. En la selección de Argentina se dijo alguna vez que el número uno de los arqueros estaba maldito, tras una serie de hechos desafortunados como el 5-0 que recibió Sergio Goycochea contra Colombia y que le costó la titularidad.

También en la selección albiceleste, designaron los números por orden alfabético, menos a Kempes y luego a Maradona con el 10. De hecho, cuando Maradona fue presentado como entrenador del Al-Wasl, los directivos de ese club de Emiratos Árabes decidieron retirar la 10 y dársela a ‘El Pelusa’ así no jugara.

Sin ir tan lejos, hay un mito alrededor del número once en Júnior de Barranquilla. Hace un año a su llegada, Luis Páez pidió ese número que ni siquiera estaba en la utilería, por lo que al principio debió entrenar con el 9, hasta que fabricaran el 11, ese que vistió ‘La Bruja’ Verón padre, en los años 70 en Barranquilla, y por lo que su hijo Juan Sebastián pide ese mismo número en sus clubes. En Júnior, todo fue por culpa de Jamerson Rentería cuando jugaba en 2004 y sólo anotó cuatro goles en 34 partidos. A Páez le advirtieron, pero se creyó escéptico. Y dio la razón cuando después alcanzó casi 600 minutos sin anotar.

Aunque el lunar de esta historia del fútbol ocurrió hace poco en la liga de El Salvador, donde os jugadores de ese país han decidido no volver a usa la 13 y la 18 para evitar ser atacados por las bandas que atemorizan actualmente al país: la Salvatrucha 13 y la Barrio 18. En su lugar, los equipos habilitaron la 51 y 52.

Cómo se estuvieran divirtiendo los creadores de los números en el fútbol con su inventito, cuando el 25 de agosto de 1928 en un partido que enfrentaba a los ingleses Arsenal y Chelsea se vio por primera vez esta casi centenaria costumbre. 

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