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En el segundo tiempo del partido del Toluca ante los Tigres en el estadio Universitario, Felipe Pardo cayó en el área, aparentemente tocado por el portero argentino Nahuel Guzmán.
(«Dye», de futbolista a entrenador de videojuegos)
Los Diablos Rojos reclamaron al árbitro que señalara el punto blanco de penalti, pero el jugador colombiano se le acercó para decirle que no lo hiciera y que ni siquiera era necesario revisar la jugada en el VAR.
«La verdad, el arquero no me toca», comentó Pardo al final del partido. «Entonces le dije al árbitro que no lo revisara, que no era necesario porque me tiré, me tropecé».
El gesto del volante colombiano fue recibido con agrado en México luego de que en semanas previas el fútbol de este país viviera diversas controversias: la falta de pago a los jugadores del Veracruz, la insolidaridad de los Tigres con ellos, la violencia en el estadio del Atlético de San Luis y, según medios de prensa, acusaciones de corrupción sobre el director técnico uruguayo Gustavo Matosas por llevarse comisiones de los fichajes de jugadores.
«Felipe Pardo del Toluca hizo anoche el Fair Play del año en el torneo más negro de la Liga MX”, comentó en Twitter el cronista deportivo Javier Alarcón.