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El colombiano Jackson Martínez, delantero del Atlético de Madrid, destacó hoy el «inicio muy bueno» y la intensidad de su equipo en el partido de la primera jornada de la Liga de Campeones contra el Galatasaray (0-2), al tiempo que manifestó que «siempre que gane» su conjunto estará «contento».
«Hemos hecho un partido muy intenso con un inicio muy bueno. Siempre que el equipo gane estaré contento», declaró al término del encuentro en Estambul, en el que disputó una hora, según recoge el ‘twitter’ oficial del Atlético de Madrid.
Cabe recordar que Atlético de Madrid y el francés Antoine Griezmann, con dos goles, sólo necesitaron 25 minutos para empezar con victoria la actual edición de la Liga de Campeones en un ejercicio práctico de superioridad y pegada ante el Galatasaray, doblegado por el buen inicio colectivo rojiblanco.
Sólo hubo dudas en el conjunto madrileño, por lo que podría suponer el 1-2, en el comienzo de la segunda parte, el único momento en que el Atlético perdió el control de un choque escrito y decidido con la puesta en escena, con los dos tantos del internacional francés y con un triunfo que vale ya el liderato del grupo C, compartido con el Benfica.
Hubo rotaciones en el once. La primera semana del curso con tres partidos provocó cuatro variantes en la alineación titular: la vuelta del colombiano Jackson Martínez al equipo inicial, el estreno como titular del argentino Luciano Vietto y los primeros minutos de la temporada para Saúl Ñíguez y el brasileño Guilherme Siqueira.
Los focos en dos de ellos, Jackson y Vietto, la pareja ofensiva elegida por el técnico, con Griezmann en una banda, para el Ali Sami Yen, que ni se llenó ni acomplejó en ningún caso al Atlético, al que le perteneció el encuentro desde el principio, el momento en el que, bajo su control, definió el duelo. En el minuto 18 ya ganaba 0-1.
No había pisado mucho el área hasta ese momento el equipo rojiblanco, apenas unos cuantos centros desde las bandas, desde el mismo sitio desde que el que construyó el 0-1, en una apertura de Vietto por la derecha sobre Juanfran, que regaló un centro por raso al sitio justo, a la entrada de Griezmann, que definió perfecto.
Su remate sin oposición dentro del área grande con el interior del pie izquierdo, de primeras, en una combinación de fuerza y colocación en el disparo, fue tan incontestable como lo había sido la jugada del Atlético o como lo fue el uruguayo Diego Godín por alto seis minutos después para entregar el 0-2 de nuevo a Griezmann.