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La relación entre Natalia Gaitán y el balón se forjó en los días en que acompañaba a Guillermo, su papá, y Juan Pablo, su hermano, a jugar fútbol y, en vez de ver sus partidos, ella se iba a un costado, cogía una pelota y comenzaba a patearla o a correr alrededor de la cancha, haciendo pases cortos. Al sentirse con potencial, a los 12 años y con el apoyo de sus padres, decidió vincularse al Club Internacional de Bogotá, un equipo netamente femenino en el que comenzó a ver este deporte no sólo como una afición, sino como un proyecto de vida.
Jugando allí, muchas de sus compañeras empezaron a irse a estudiar a Estados Unidos becadas por el fútbol, así que esa fue una razón de peso para esforzarse por ser competitiva. Fue convocada a la selección de Bogotá, le fue bien y ese fue el impulso que le sirvió para no echarse para atrás en su decisión de ser futbolista. Ingresó a la Universidad de Toledo, jugó allí cuatro temporadas y sacó adelante la carrera de administración de empresas.
Claro que mientras eso ocurría, su camino en la selección colombiana femenina cada vez la convertía en una jugadora destacada, no solo por sus condiciones futbolísticas, sino como líder. En clubes, fue a jugar al fútbol español y luego a Houston, en Estados Unidos.
Particularmente el 2015 ha sido especial para Natalia, porque tras destacarse en el Mundial femenino de mayores, llegando hasta los octavos de final y consiguiendo resultados importantes ante otras potencias futbolísticas, además de la medalla de plata en los Juegos Panamericanos, se le abrieron las puertas del fútbol profesional en España, en un club grande como el Valencia, donde espera cumplir su sueño de disputar una Uefa Champions League.
En diálogo con El Espectador, y tras sus primeras sesiones de entrenamiento con el Valencia, Natalia se refirió a sus expectativas personales y profesionales en España.
¿Qué tanto le ha cambiado la vida tras este exitoso año?
Ha sido muy bonito, porque apenas se terminaron los ciclos del Mundial y los Panamericanos, nos comenzaron a reconocer en las calles, sin uniforme. Se acercan personas a saludarnos o a felicitarnos. Eso es algo que a uno lo llena de orgullo, porque comienza a darse cuenta de que realmente a la gente sí le interesa lo que uno hace. Claro que más allá de eso no cambió mucho mi vida, porque sigo haciendo lo mismo.
¿Pero esos resultados le abrieron las puertas de un club como el Valencia?
Sí, también. De hecho, se empezó a hablar con el Valencia unas dos semanas después de los Panamericanos. Una gente me ayudó a contactar al equipo y ahí comenzó todo. Las negociaciones fueron rápidas, pero se demoró todo lo demás por cuestiones de papeleo.
¿Qué expectativas tiene?
El primer objetivo es adaptarme. Mis compañeras llevan jugando dos meses juntas, así que espero acoplarme de la mejor manera. Obviamente mi sueño sería jugar Champions League, así que espero aportar para que eso se dé.
¿Cómo fue su experiencia en la liga española cuando jugó con el Prainsa Zaragoza?
Fue una experiencia que me ayudó a conocer el fútbol profesional. En lo personal fue buena, porque crecí como futbolista, estuve nominada al equipo de la fecha en varias oportunidades. Eso sí, lo malo fue que al equipo no le fue bien.
¿Por qué no se quedó más tiempo?
Porque me salió una oportunidad de jugar en Estados Unidos, en Houston, la cual también me ayudó mucho.
¿Con quién está viviendo actualmente?
En estos momentos vivo sola en un apartaestudio que me dio el equipo mientras consigo un lugar para vivir. Ya miraré si vivo sola o comparto apartamento con alguna compañera del equipo.
¿Conoce a Nicole Regnier, la otra colombiana que juega en la Liga?
La verdad, no la conozco ni he jugado con ella. Espero que acá podamos establecer contacto y vernos en los diferentes partidos.
¿Cuáles cree que son sus cualidades como líder, lo que le permite ser la capitana de Colombia?
Yo creo que es importante ganarse la confianza del cuerpo técnico. Ser ejemplo fuera y dentro de la cancha y tener la palabra precisa. Ser capitana genera mucho compromiso con este deporte y con el país.
¿En algún momento existieron presiones para que dejara el fútbol?
Por parte de mi familia siempre tuve un apoyo incondicional. Jugué muchos deportes, pero siempre volvía al fútbol. Son cosas que lo hacen crecer a uno.
¿Ha pensado en dejar el fútbol y ejercer como administradora de empresas?
La verdad, no. Pero uno nunca sabe. La vida da muchas vueltas. Yo quisiera ejercer mi carrera, pero nunca alejarme del fútbol.
¿Cómo ve a la selección de cara a los Olímpicos?
Primero espero que la Federación nos dé respaldo para tener amistosos en fecha FIFA, porque eso es importante para la selección para que juguemos juntas y no que vaya a pasar un año sin reunirnos. Creo que dependerá de eso.