
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Empieza la era Carlo Ancelotti en la selección de Brasil. Hay en juego un solo objetivo: devolver a la canarinha a la cima del mundo.
Este jueves, en el reinicio de las eliminatorias sudamericanas, Brasil enfrenta a Ecuador en un duelo que marcará el debut del técnico italiano al frente del equipo más laureado de la historia del fútbol. No hay tiempo para rodeos: la expectativa es inmediata, el desafío es inmenso.
Ancelotti, un quiebre en el fútbol mundial
Hace apenas un par de semanas, Ancelotti se despedía del Real Madrid tras cerrar un ciclo exitoso. Ahora, en Guayaquil, prepara su primer partido oficial como seleccionador brasileño.

“Tenemos un examen importante mañana. Pensamos que estamos preparados para este examen, un partido muy importante, muy difícil”, dijo este miércoles en rueda de prensa. Con su habitual tono sereno, admitió cierta ansiedad, pero también entusiasmo: “Muy contento de estar aquí, con mucha ilusión de que lo podemos hacer bien”.
La llegada de Ancelotti supone un quiebre con la tradición brasileña. Es la primera vez que un extranjero se sienta en el banquillo de la canarinha. La presión no es menor: Brasil no es campeón del mundo desde 2002 y su fútbol lleva años desconectado de la esencia que lo hizo grande. Se espera que el italiano, conocido por su liderazgo tranquilo, le devuelva a la selección algo de ese espíritu perdido, y construya un equipo capaz de competir al máximo nivel en 2026.

Aunque italiano, Ancelotti está lejos del clásico catenaccio que definió durante décadas el estilo de su país. Su formación está ligada a una corriente distinta: la de Arrigo Sacchi, el revolucionario técnico del AC Milan de fines de los años 80. Como jugador, Carletto fue clave en ese equipo histórico que predicaba presión alta, juego combinativo y ofensivo. Fue en ese entorno donde Ancelotti absorbió una visión moderna del fútbol, basada en el colectivo, sin sacrificar el talento individual.
Ancelotti siempre ha reconocido a Sacchi como su principal influencia técnica, un entrenador que rompió con la herencia defensiva italiana y propuso un fútbol más valiente. Sin embargo, su estilo no se relaciona necesariamente con el juego que pensaba el legendario entrenador del Milan.
La influencia viene de muchos lados. Por ejemplo, Carletto también menciona a Nereo Cocciero, a quien recuerda como una figura paterna que lo marcó por su carisma. Otro nombre que aparece en su formación es Ernst Hopt, su técnico en el Parma, en el que debutó profesionalmente. De todos aprendió algo y con todos construyó un estilo propio.
Así es el fútbol de Ancelotti
Ese estilo tiene pilares claros: una gestión serena, gran capacidad de comunicación, y sobre todo, una cercanía genuina con los jugadores. Ancelotti es reconocido como un “maestro zen” por su habilidad para mantener la calma en los momentos de presión. Su liderazgo no se impone, se gana. Los futbolistas suelen responder a su confianza con compromiso. En cada equipo que dirigió, dejó huella por su manera humana de conducir.
En lo táctico, Ancelotti ha demostrado ser pragmático y flexible. No impone esquemas rígidos, sino que adapta su plan a las virtudes del plantel. Su respeto por el talento individual es una de sus marcas: le da libertad a los que pueden desequilibrar, pero también exige orden y compromiso sin balón. Esa mezcla, en teoría, podría encajar bien con la tradición brasileña, siempre rica en creatividad, pero necesitada de una estructura colectiva fuerte.
En defensa, los equipos de Ancelotti suelen estar bien organizados. Le gusta mantener la portería a cero y controlar los ritmos del partido. Pero eso no significa renunciar al ataque. En clubes como el Real Madrid o el Milan, supo construir equipos ofensivos, con juego fluido, asociaciones rápidas y presencia constante en el área rival. Su versión de “fútbol total” no es ortodoxa, pero recoge elementos esenciales: movilidad, presión, inteligencia táctica.
Por eso su llegada a Brasil despierta tanta expectativa como incertidumbre. ¿Podrá su estilo reconciliar al equipo con su gente? ¿Logrará devolverle identidad a un fútbol que lleva años buscando su alma? La dirigencia lo eligió porque confía en su capacidad para convivir con las estrellas, gestionar egos y mantener la calma en un entorno complejo. Sin embargo, los hinchas no querrán solo equilibrio: quieren ver otra vez una selección alegre, poderosa, memorable.

Ancelotti debuta este jueves con la obligación de ganar. Ecuador será su primer escollo en una ruta que no admite margen de error. No obstante, más allá del resultado, el verdadero examen de Ancelotti será devolverle al fútbol brasileño su esencia. Porque lo que está en juego no es solo la clasificación, sino el alma de la canarinha.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador