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El portugués José Mourinho vuelve a demostrar su talento de hacer una gran campaña con una nómina no ostentosa. Roma, dirigida por ‘The Special One’, se clasificó este jueves a la final de la Europa League tras empatar en Leverkusen (0-0) ante Bayer de Xabi Alonso, haciendo bueno el 1-0 logrado en la ida.
El entrenador portugués afirmó que esta final (ante Sevilla, que busca su séptima corona en la Europa League) “significa más que la del año pasado”, en la que su equipo se proclamó campeón de la Conference League.
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“Fue un partido épico, con un gran ambiente. Hubo un árbitro muy bueno, sin el cual el partido habría podido ser caótico. Estoy superorgulloso de mis jugadores. Para mí es un honor trabajar con estos jugadores. Esta final significa más que la del año pasado”, afirmó Mourinho.
A sus 60 años, Mourinho disputará el 31 de mayo su séptima final europea, más las tres finales de Supercopa de Europa perdidas.
Es cierto que no tendrá el prestigio de sus títulos en Champions League con Porto en 2004 e Inter de Milán en 2010 (más una final perdida con el Chelsea en 2008), pero en caso de ganar podría dar a su equipo un boleto para disputar la próxima Champions League.
Hacerlo por la Serie A sería más complejo para Roma, con seis puntos menos que el cuarto puesto a tres fechas para el final del campeonato.
¿Cómo fue la campaña de la Loba?
Luego de conseguir la Conference League, Roma inició su participación en la Europa League con una derrota en condición de visitante. Perdió 2-1 frente a Ludogorets, pero al partido siguiente goleó 3-0 en casa a Helsinki.
Sus altibajos siguieron luego de caer 2-1 en el Olímpico de Roma frente a Betis y luego empatar en España 1-1. En la jornada cinco se impuso 2-1 de visitante frente a Helsinki y finalizó su fase de grupos con un 3-1 a favor frente a Ludogorets en casa.
Fue segundo de su grupo y tuvo que jugar la repesca frente a Salzburgo. Se le estaba complicando el panorama a ‘Mou’: el duelo de ida lo perdió por la mínima diferencia, pero en casa se hizo grande y ganó con lo justo. 2-0 en el Olímpico y consiguió la clasificación a Octavos de final.
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Allí derrotaron 2-0 en casa a Real Sociedad y en la vuelta sellaron un 0-0. En Roma seguía la ilusión, a pesar de que los cuartos de final empezaron con una derrota: 1-0 en casa de Feyenoord.
Sin embargo, el Olímpico ha sido lo que es el Bernabéu para el Madrid en Champions. Roma, en la vuelta ante Feyenoord, consiguió un 4-1 a favor y se metió a una dura llave de semifinales frente a Bayern Leverkusen, dirigido por Xabi Alonso.
En Roma ganaron por la mínima diferencia y a Alemania llegaron con la ventaja que les concedió en la ida el gol del joven Edoardo Bove, y resistieron la presión de los pupilos del técnico vasco, mostrándose sin fisuras en la faceta defensiva, con una zaga de cinco, reforzada con el centrocampista destructor serbio Nemanja Matic.
La salida por lesión al final del primer tiempo de Leonardo Spinazzola, reemplazado por Nicola Zalewski, no perturbó la muralla defensiva romana.
El contraste en el juego se hizo visible en la banda de los banquillos, con un ‘Mou’ tranquilo y sobrio, contrastando con la efervescencia de su antiguo pupilo en el Real Madrid Xabi Alonso, quien no cesó de gesticular.
Al final, José Mourinho consiguió un empate a cero que le alcanzó para conseguir su segunda final europea consecutiva con Roma.
¿Y Sevilla?
El equipo español quiere su séptimo título de Europa League. Luego de un partido heroico, en el que tuvo que remontar a Juventus (2-1), del colombiano Juan Guillermo Cuadrado, se clasificó este jueves para la final del segundo torneo más importante en Europa.
Un gol del argentino Erik Lamela en la prórroga (minuto 95) permitió al Sevilla derrotar a la Juve en la capital andaluza, después de haber empatado en la ida en Italia (1-1).
“Es una noche que voy a recordar siempre, es algo increíble jugar acá, ante toda esta gente. Mi familia llegó ayer justo de Buenos Aires. Del ambiente, ¿qué voy a decir? Increíble la verdad, algo único”, señaló Lamela.
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El Sevilla, que desde la llegada del entrenador vasco José Luis Mendilibar encadena las victorias (ocho en doce encuentros oficiales, con una sola derrota), vuelve a una final de Europa League, tres años después de la última disputada en 2020, en la que alzó su sexto trofeo frente al Inter de Milán.
Apoyado por su ruidosa afición, Sevilla dominó el juego desde el principio del partido, en un partido apasionante en el que se sucedieron las ocasiones de ambos bandos, aunque fue el conjunto español el que dominó y dispuso de más oportunidades.
Cuando parecía que el Sevilla se iba a adelantar, llegó el gol de la Juventus, en el minuto 65, marcado por el serbio Dusan Vlahovic, que acababa de entrar en juego.
Tras una pérdida de Sevilla, el balón le llegó a Vlahovic, que dejó atrás a dos rivales y levantó el balón ante la salida de Bono.
Afortunadamente para Sevilla, el empate llegó pronto, en el 71, anotado por Suso, que también acababa de entrar.
Tras un balón robado por Acuña, el esférico llegó al centrocampista andaluz, que marcó con un disparo desde fuera del área.
Ese tanto marcó la senda del triunfo, ya que en la prórroga llegaría el tanto de Lamela (95), al rematar de cabeza un centro desde la izquierda de Bryan Gil. Aguantaron hasta el final y consiguieron el tiquete a Budapest.
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