Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Fabián Vargas se apresta a pasar el Año Nuevo en la ciudad española de Almería, junto con su esposa Eliana y su hija Camila. Y mientras llega la gran noche, el volante bogotano se rodea de buenas noticias. La primera, la recuperación en un 90% de su rotura de peroné y del ligamento del tobillo, sufrida el pasado 5 de septiembre, en el partido eliminatorio entre Colombia y Ecuador.
Tras cuatro meses de para obligada, Fabián ya suma más de 20 días de trabajo intenso en el gimnasio y esta semana se vistió de cortos para iniciar los entrenamientos con el Almería, equipo que estrena técnico, tras la salida la semana pasada de Hugo Sánchez, quien entregó el cuadro en el puesto 17, con apenas 12 puntos.
Así que desde el lunes pasado el nuevo timonel, Juan Manuel Lillo, inició los trabajos acelerados para alistar el partido de liga, este domingo ante Xerez. El estratega español se reunió en privado con cada uno de los jugadores, incluido Vargas, con quien habló sobre su lesión, recuperación y recibió el parte médico que habla de su avance médico y que ya puede entrenar, pero que aún no está listo para jugar.
“Voy mejorando bien de la lesión, pero no podemos precipitarnos ni tener prisas. Hasta el momento hemos sido cautos y en esta línea tenemos que seguir. Mi mentalidad siempre ha sido muy fuerte, pero ha habido momentos en los que he tenido ansiedad por volver a jugar”, le dijo el bogotano a la página oficial de su equipo.
Según la web, Vargas se “machaca” en el gimnasio junto al recuperador del equipo, David Utrera, en sesiones de mañana y tarde. Son cuatro horas diarias de entrenamiento en solitario. El bogotano, asegura que “el final está ya más próximo”.
“Mi mentalidad fuerte la he reforzado aún más al regresar a Almería, compartir vestuario con mis compañeros y vivir más cerca el fútbol; necesitaba ya sentir el ambiente futbolístico. Ahora estamos centrados en fortalecer la musculatura de la pierna lesionada”, agregó el volante.