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Cuando Franco Armani tomó la decisión de dejar a Atlético Nacional hubo dos situaciones que pesaron. El llamado de River Plate, un equipo grande de su país, y la posibilidad de estar en la órbita de Jorge Sampaoli, quien nació en Casilda, como este notable número uno de 31 años. Lo habló con su esposa, la modelo Daniela Rendón, y eligió dejar Colombia después de casi una década de volar de palo a palo en el club verdolaga. Fue una movida arriesgada. El arquero era figura, ídolo y referente del Rey de Copas con 13 títulos en su hoja de vida y, más allá de haberse consagrado a escala continental, no dejaba de ser una apuesta su pase al coloso de la banda roja. Hasta el miércoles por la noche, claro. (Puede leer: Franco Armani, el verdadero rey de copas)
Entonces, Armani se calzó el traje de superhéroe en la final de la Supercopa Argentina que enfrentó a los más grandes del país: Boca Juniors y River Plate. Vestido de celeste, su apellido ya se instaló en la historia de los Superclásicos. El argentino fue clave en media docena de oportunidades. Tuvo atajadas determinantes, los millonarios ganaron 2 a 0 en Mendoza y sumaron su 63ª estrella. Y lo volvieron a poner en escena de cara al Mundial de Rusia.
¿Será llamado por José Pékerman? Siempre lo miraron con buenos ojos en el cuerpo técnico del argentino, pero Armani quiere tener su posibilidad con la albiceleste. Así lo manifestó en la madrugada de ayer, en medio de la euforia que generó la victoria contra el histórico adversario. “Voy a seguir trabajando y esforzándome para llegar a la selección de Argentina. Para lograrlo, tengo que mantener un nivel adecuado. Eso es fundamental. Ojalá se dé esa oportunidad. Día a día le pongo dedicación para poder estar. Después será una decisión de Sampaoli”, le dijo el portero a El Espectador.
El Zurdo de Casilda, como conocen al estratega de la selección, se inclinó por Sergio Romero, Nahuel Guzmán y Wilfredo Caballero para la gira que Argentina realizará por Europa. En Basilea enfrentará a Italia, y en Madrid, a España. Chiquito y Willy son suplentes en Manchester United y Chelsea. El Patón es titular en Tigres de Monterrey. Sampaoli quiere probar a Caballero, pero sigue atentamente a Armani. ¿Le dará una chance? “Ojalá me llamen”, fue el deseo del golero. Rodolfo D’Onofrio, presidente de River, lo postuló: “Sin dudas, es un arquero que el entrenador de las selección debe mirar. Tiene que estar entre los tres que irán a Rusia”. Sampaoli aseguró que será difícil que esté en la lista de 23 mundialistas aquellos que no hayan sido citados a lo amistosos que se jugarán el 23 y 27. No obstante, Franco no claudica. (Puede leer: Franco Armani, en la mira de Jorge Sampaoli para la selección de Argentina)
Fue una noche inolvidable para River y para Armani. Desde los tiempos de Marcelo Barovero que el equipo de Núñez no encontraba a un arquero tan confiable. Y así como al cordobés que hoy ataja en el Necaxa de México lo consagró un partido contra Boca, el de la semi de la Copa Sudamericana 2014 por un penal que le tapó a Emmanuel Gigliotti, esta Superfinal era el espaldarazo que necesitaba el santafesino para afirmarse bajo los tres palos. “Vine a un arco caliente”, repetía en el vestuario del estadio Malvinas Argentinas. No le faltaba razón. Amadeo Carrizo, Ubaldo Matildo Fillol, Nery Pumpido, Angel David Comizzo y el propio Barovero, por citar algunos casos emblemáticos, fueron cancerberos destacados en el Monumental. Hoy es el turno de Armani, quien tomó la posta.
¿Soñó con este presente? “No había soñado con lograr tanto cuando era un pibe y todavía estaba en Casilda. Uno va construyendo su carrera deportiva de a poco, paso a paso. En Nacional pude conseguir muchos títulos y vine acá para lo mismo. Que haya conseguido ganar uno con la camiseta de River a tan poco tiempo de haber llegado al país es una gran satisfacción. Esta es una institución muy grande y yo estoy muy orgulloso”.
“Palabras mayores”, con esa simple frase describió Marcelo Gallardo a Armani. Le cerró el arco a Patronato en Paraná, por la Superliga, y logró el mismo resultado contra Boca. “Sé que en el arco de River hay que responder día a día. Desde el primer momento supe que era así. Y tengo que brindarles confianza a mis compañeros, tratar de estar en los momentos justos. Gracias a Dios se dieron las cosas en el Superclásico. Terminamos con el arco en cero y tuvimos solidez defensiva en los últimos dos partidos. Pero no tenemos que quedarnos sólo con esto, hay que seguir”, agregó.
Armani es el hombre que llegó como quinto arquero a Atlético Nacional desde Deportivo Merlo, un club de la segunda división. El que se rompió los ligamentos y debió quedarse en Colombia cuando estaba a punto de regresar a su país. El que agarró la valla de la mano del profe Osorio y la soltó hasta ser el jugador más ganador de la historia verdolaga. El que dice que la pelota más difícil que tuvo que tapar el miércoles fue ante Frank Fabra. El que asegura “trato de responder, para eso está el arquero”. El que empieza a grabar a fuego su nombre en el legendario River.