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El Fuerte Apache no solamente es el barrio en el que Carlos Tévez creció. Ese nombre define una de las características del argentino. No es el apodo de Apache únicamente, es también la fortaleza que ha tenido desde su propia voluntad para superar el contexto en el que creció, para saber reconocer que su pequeña patria, como hablaba Neruda, es un orgullo y no un capítulo oscuro que hay que ocultar.
La historia nos dice que hay que remitirse a la época de 1989. Su mamá lo abandonó a los pocos meses de haber nacido y a su papá lo asesinaron tras propinarle 23 balazos. El pequeño Carlitos se había quedado sin sus papás. El inicio de su vida ya marcaba un aire trágico. En aquel 89, cuando ya tenía cinco años, Tévez ya jugaba fútbol en una cancha que quedó junto a la iglesia y la emisora comunitaria en su barrio. El club Santa Clara fue la génesis de una odisea que ha llevado al argentino a Italia, Inglaterra y China.
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Adriana Martínez y Segundo Tévez, sus tíos maternos, se encargaron de educarlo y darle un hogar. A ellos les ha enviado dinero mes a mes. Ni a ellos ni a su barrio los olvida, pues las mismas experiencias enseñan que olvidar las raíces puede significar perder el rumbo y el horizonte. Las huellas de los caminos andados también son indicios y registros de lo que ha costado llegar al presente y acercarse a los anhelos que se forjaron desde pequeños.
Su cicatriz en su rostro proviene de una quemadura que sufrió cuando solo tenía un año de edad. Una pava cayó sobre su cuerpo con agua hirviendo. El diente ausente fue por un choque con la hermana de su novia cuando él estaba en el colegio. Ninguno de estos incidentes lo afectaron. Su convicción se forjó por recuerdos mucho más crudos, por la ausencia de sus padres, por los amigos que se suicidaron, como fue el caso de Darío “Cabañas”, quien decía que era mejor amigo, por las balaceras y los parientes o seres cercanos que pasaron por la cárcel.
“Ahí viví cosas muy lindas, hice amigos, la pasé bárbaro. Los que tiran mala onda hablan sin saber. Se creen que la gente es mala porque no tiene mucha plata. Y nada que ver. Hay gente buena como en todos lados”, afirmó Carlos Tévez en El Gráfico.
Segundo Tévez no iba a dejar que un cazatalentos de All Boys fichara a Carlos porque no tenía el dinero para comprarle los guayos. El entrenador insistió haciéndole saber que le conseguiría unos prestados. Al fin y al cabo los implementos se consiguen, el talento ya estaba decantado.
Tévez empezó a forjar su lealtad con Boca desde muy niño. En 1997 fue vinculado directamente al club xeneize. En los años anteriores jugaba para All Boys, pero entrenaba en las inferiores del club bonaerense. El mejor de los presagios para el pequeño fue un gol de chilena que marcó en el estadio de Wembley en el Torneo Tres Naciones entre Argentina, Francia e Inglaterra. “En ese equipo ya estaban Maxi López, Mascherano… Menos mal que me hice amigo y los tengo de testigos, porque si no quién me va a creer que metí un gol de chilena en Wembley”, contó el ‘Apache’ en El Gráfico.
Con menos de 18 años logró debutar en Boca. A principios del milenio vaticinaron que Tévez sería el heredero del fútbol de Riquelme con la camiseta xeneize. Román, que es uno de los ídolos más recientes de Boca, le regaló a ‘Carlitos’ unos guayos nike luego de haber hablado en el vestuario del club por varios minutos. Tal vez en ese par de botines se impregnó la mística que hay que tener para portar la 10 y dar la vuelta olímpica en la Bombonera.
Tévez pasó por Corinthians, West Ham United, Manchester United, Manchester City, Juventus y Shanghái Shenhua. En 2018 retornó a Buenos Aires para ser campeón con el club y con la gente que le reafirmó que el fútbol fue, es y será su vida. De no haber sido por eso hubiera podido terminar muerto o en la cárcel, afirmó el argentino en una entrevista. Nueve títulos con Boca; uno con Corinthians; seis con Manchester United; tres con Manchester City; cuatro con Juventus y uno con Shanghái.
A falta de un error que le permita a River no ganar el partido que queda contra Atlético Tucumán en la Superliga y de que Boca gane en La Bombonera contra Gimnasia, contra el club que dirige Diego Armando Maradona, Tévez podría estar festejando un título más con la camiseta xeneize. Con la tranquilidad de siempre, esa que no abandona desde ese partido en Wembley que pudo significar el punto de inflexión, Tévez saldrá mañana a la cancha a jugar un nuevo partido de la Copa Libertadores; y de la misma forma buscará el título local el próximo fin de semana, no sin antes agradecerle al Diego por su obra y símbolo en Argentina. “Yo creo que hay que dejar de lado un montón de cosas, sacarse el sombrero y dejar de ser egoístas, ¿no?». Obvio que lo voy a saludar. Lo voy a abrazar, a dar un beso, a darle mi camiseta y todo lo que quiera. Le doy la cinta también. Lo mismo si estuviera Román ahí: nosotros tenemos que estar más allá de lo político», dijo Tévez el pasado fin de semana en una entrevista.