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Hace dos años Gerard Piqué se retó a sí mismo porque no había ofrecido su nivel habitual y quería volver a la élite. El desafío le sentó de maravilla porque ahora ama el fútbol más que nunca, hasta el punto de que por primera vez se exige alargar su carrera cuando antes se contentaba con acabarla a los 30 años. Hermético a los insultos y las chifladas que le prodigan fuera del Camp Nou, debates que alimenta, cuando provoca con sus trinos, que se interpretan como burlas, entiende que es una moda pasajera y que lo único que puede hacer es jugar para ganar. Mañana, a las 5:30 a.m., disputará la final del Mundial de Clubes frente a River.
¿Por qué encajó tantos goles el Barça al inicio del año?
Faltaba coger la forma y sobre todo teníamos que volver a entendernos. Hubo errores individuales, pero un cambio drástico de un año a otro, porque encajamos más de tres goles en varios partidos, era una cuestión colectiva. Nos costó el proceso, pero ahora los ajustes funcionan.
¿Se sienten superiores a los rivales?
Es difícil tener ese sentimiento en el campo porque buscas hacer bien las acciones individuales para ayudar al equipo. Pero a veces siento que dominamos el partido y esos días disfruto.
¿Vuelven a ser el espejo del fútbol?
Puede ser. La temporada pasada volvimos a ganar el triplete y ya llevamos una gran década. Uno se acuerda del Milan de Sacchi a finales de los 80 y principios de los 90, y quizá en un tiempo pensarán en nosotros. Pero debemos tener los pies en el suelo, porque mira dónde está ahora el Milan. Aunque viendo el éxito del modelo y el talento del equipo, podemos alargar este período.
En los estadios de España lo chiflan con persistencia. ¿Qué siente en esos momentos?
Es una situación con la que tengo que vivir. No le doy muchas vueltas. La gente le da mucho bombo porque soy yo y les da morbo, y se ha puesto de moda. Pero en ocasiones ya ni me doy cuenta. Hace poco, con la selección, le pregunté a Bartra en el descanso: ‘¿Hoy no me han pitado, no?’ El tío se echó a reír porque se ve que chiflaron mucho. Pero es que estoy tan concentrado en lo que pasa en el campo que apenas lo percibo.
¿Le duelen las chifladas?
No. Por un lado, pitan 100 y parece que pita todo el mundo. Y por el otro, sé que no tienen razón. Dan argumentos que no son reales. “Piqué no se siente español”, dicen. ¿Pero cuándo he dicho yo eso? “Piqué se pasó con lo de Kevin Roldán”, sueltan. Pero eso es Barça-Madrid y no tiene nada que ver con la selección. No me vale ningún argumento.
No ayuda a apaciguar los ánimos con lo ocurrido con Arbeloa ni con los emoticonos de las risas en Twitter cuando el Madrid alineó a Cheryshev de forma indebida en la Copa… ¿Se siente provocador?
Con lo de los emoticonos, estaba viendo a Leo Harlem en La Sexta y me reía mucho. No, en serio, creo que no hay que sacar las cosas tanto de lugar.
¿Puede que dé envidia por tenerlo todo?
No lo tengo todo. Y si lo tuviera, ¿por eso doy rabia? En Estados Unidos, cuanto más tiene uno más idolatrado es. No sé, yo soy un súper privilegiado y muy feliz tanto en lo personal como deportivo, pero ¿por eso doy rabia?
¿Y qué le falta?
Ganar más. Tengo 28 años y me gusta ganar. Hace dos años jugaba porque me tocaba. Pero ahora amo cada vez más el fútbol. De joven pensaba en dejarlo a los 30, pero ya quiero estar hasta los 35 años. Y sé que acabar en el Barça va a ser difícil, los años pesan y las cualidades físicas bajan. Aunque he incorporado patrones que me hacen disfrutar y mejorar. Como ir una hora antes al vestuario cuando antes lo hacía muy apurado, comer bien, dormir mejor… Eso me lo han dado Shaki y la familia. Tengo claro que si siguiera con los hábitos de hace cinco años, no seguiría en el Barça.
¿Y en casa de quién se habla más, de papá o de mamá?
De los dos. Pero son niños y les gusta el fútbol. ¡Y a mí me encanta! Aunque Shaki prefiere que les guste más la música… Lo que pasa que lo tiene mal porque Milan está obsesionado con el fútbol. Se sabe los resultados, los goles, quiere que le traiga las camisetas de los equipos y se las pone.
¿Qué supone el Mundial de Clubes para el Barça?
Mucho, muchísimo. Hasta el 2009 no se ganó por primera vez. Y de ganar, llevaríamos el escudo aquí durante un año como los mejores del mundo.