
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El fútbol llegó a Perú desde Inglaterra a finales del siglo XIX. Inicialmente fue jugado en colegios de personas adineradas, que por medio de este deporte buscaban moldear al ciudadano peruano a su antojo. Así nacieron algunos de los primeros clubes en ese país. No obstante, el patear la pelota, como en la mayoría de las naciones del planeta, se popularizó en las calles de los barrios más humildes. Y esa práctica, en el ámbito profesional, ha estado históricamente relacionada con la política.
En 1936, el país inca envió por primera vez una delegación completa a una cita olímpica. En Berlín estuvieron presentes basquetbolistas, boxeadores, nadadores, ciclistas y, por supuesto, futbolistas. El equipo de balompié goleó 7-3 a Finlandia en su debut y después le remontó un partido a Austria, para vencerla por 4-2. Sin embargo, los perdedores alegaron una supuesta invasión de cancha de los peruanos y lograron que se determinara repetir el compromiso. Perú no lo aceptó y por orden del dictador Óscar Benavides, quien tenía en su mente la estrategia para una sucesión presidencial, la delegación completa abandonó Alemania. Benavides permaneció en el poder hasta 1939.
El 3 de octubre de 1968 se desarrolló un golpe de estado que llevó a Juan Velasco Alvarado a también convertirse en un dictador militar. Dicho hombre aprovechó el talento de la selección peruana que deleitaba en aquella época y que consiguió en Buenos Aires su clasificación al Mundial de México 70. Se reunió con jugadores y le mostró al pueblo la supuesta unión nacionalista que esto representaba. De hecho, en un partido contra Bolivia en Lima bajó hasta la cancha para saludar a los hinchas.
(Los “cracks” peruanos que dejaron huella en el FPC)
Después fue Francisco Morales Bermúdez el que se perpetuó en el poder tras otro golpe de estado. Y le encargó al cantante Augusto Polo Campos que compusiera una canción para entonar en los partidos de la eliminatoria al Mundial de Argentina 78. El 26 de marzo del 77, Perú le gana 2-0 a Chile, en un partido en el que Morales Bermúdez bajó al césped, se puso la camiseta del equipo inca y entonó el himno junto al capitán Julio Meléndez. Un claro acto de propaganda política para su gobierno.
Justamente en la Copa del Mundo que se celebró en Argentina se llevó a cabo uno de los partidos más polémicos de la historia. El combinado local necesitaba vencer a Perú al menos por cuatro goles para clasificar a la final, y que Brasil no fuera el rival de Países Bajos en el encuentro definitivo. Argentina, a la postre campeona, goleó 6-0. Aunque nunca ha sido comprobado, se ha especulado cientos de veces con la buena relación de Morales Bermúdez y el dictador argentino Jorge Videla. También con una supuesta amenaza de Videla a los jugadores argentinos y peruanos, y hasta con un cargamento de trigo que llegó al puerto del Callao desde Argentina.
El episodio más reciente fue el año pasado, cuando se difundió un video de futbolistas de la selección peruana apoyando la campaña presidencial de Keiko Fujimori y no el supuesto “comunismo” de Pedro Castillo, que terminó ganando las elecciones. Como en Colombia y en gran parte de Suramérica, a lo largo de la historia, en Perú los clubes de fútbol han sido utilizados por los poderosos como lugar de beneficios fiscales y de propaganda política.