
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En el fútbol moderno, el que piensa tiene la ventaja. Prisioneros del orden táctico, el despliegue físico y la velocidad, cada vez son menos los jugadores diferentes, esos que inventan, que se salen del libreto. Unos, como Lionel Messi, Killian Mbappé o Vinicius Jr., porque tienen talentos extraordinarios, habilidad y técnica fuera de lo común. Otros, como Andrés Iniesta, se destacan por su inteligencia de juego, la capacidad para anticipar jugadas y tomar siempre las decisiones correctas en la cancha.
Formado desde los 12 años de edad en La Masía, la fábrica de futbolistas del Barcelona F.C., Iniesta se convirtió en uno de los mejores jugadores de la historia y seguramente en uno de los dos españoles más sobresalientes, al lado de su compañero y amigo Xavi Hernández, quien no duda en aceptar que “Andrés es el talento más grande que ha dado nuestro balompié en todos los tiempos”.
Después de seis temporadas en los equipos de categorías menores del club catalán, Iniesta debutó como profesional en 2002, bajo las órdenes del técnico neerlandés Louis Van Gaal. Pero fue apenas en la temporada 2004-2005 en la que se unió definitivamente al primer equipo.
Aunque tuvo regularidad y fue uno de los futbolistas con más participaciones en el torneo local y en la Champions League del año siguiente, no era inamobible para el entrenador del momento, Frank Rijkaard, quien en los partidos importantes ponía siempre a Mark Van Bommel. De hecho, en la final europea ante el Arsenal, arrancó como suplente.
Barcelona perdía 1-0 en el entretiempo, con gol de Sol Campbell, pero tras el ingreso de Iniesta, remontó y ganó 2-1 con anotaciones de Samuel Eto’o y Juliano Belleti.
Desde entonces, nunca más nadie dudó de sus condiciones. Era un volante de ida y vuelta, con buena marca, pero mucha más capacidad de generación de juego. Hábil, gambeteador y técnico. Preciso en los pases y muy seguro con el balón en los pies, el complemento ideal para dos genios que lo acompañaron en su carrera, Xavi y Lionel Messi.
Ya en 2008 Pep Guardiola asumió las riendas del equipo y lo convertiría en uno de los mejores de todos los tiempos, precisamente con ese tridente como base.
Así como brillaba en el club azulgrana, lo hacía en la selección, con la que levantó el trofeo de campeón de la Eurocopa de Naciones en Suiza y Austria en el verano de 2008, torneo con el que comenzó la era gloriosa de La Roja.
Llegó entonces el sextete de 2009, con los títulos de Liga, Copa del Rey, Champions, Supercopa de España, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes.
Andrés Iniesta, el hombre del Mundial de Sudáfrica 2010
A esas alturas, Iniesta ya tenía asegurado un lugar en la mesa de los grandes, pero faltaba su consagración definitiva. Fue el 11 de julio de 2010, en el estadio Soccer City de Johannesburgo, Sudáfrica. Ante 84.490 personas, marcó el gol de su vida, el gol de la vida de todos los españoles, la anotación más importante en la historia de ese país, la que le dio el que es hasta ahora su único título mundial.
Transcurría el minuto 116 de la final ante Países Bajos y la definición por cobros desde el punto penalti parecía inevitable. Luego de la sorpresiva derrota en el estreno frente a Suiza, España les había ganado a la Honduras de Reinaldo Rueda, Chile, Portugal, Paraguay y Alemania, pero contra los naranjas no había podido brillar. De hecho, la opción más clara de anotar la había tenido Arjen Rooben, en un mano a mano que perdió con el arquero Iker Casillas.
Entre Jesus Navas, Iniesta, Cesc Fábregas y Fernando Torres armaron la jugada que terminó con un potente remate de pierna derecha de el “genio”, como le dicen sus colegas, que venció al arquero Maarten Stekelenburg.
“Es el momento más importante de mi vida, después del nacimiento de mis hijos”, asegura el volante convertido en héroe nacional, quien en su mayor gloria mostró su faceta humana. Quería hacerle un reconocimiento a Dani Jarque, el jugador del Espanyol que había fallecido un año antes por un infarto. Iniesta le pidió al utilero de la selección que le consiguiere una camiseta blanca y que le escribiera ‘Dani Jarque siempre con nosotros’. “Nunca tuve la posibilidad de hacerle un reconocimiento deportivo y quería que estuviera presente cuando levantáramos el trofeo del Mundial. Nunca me imaginé que haría el gol para ganar el título, pero por suerte ahora él hace parte de ese momento también”, recuerda.
Andrés Iniesta siguió ganando con el Barcelona y con la selección española. Levantó 32 títulos, antes de irse del Barcelona, en 2018, con destino al Vissel Kobe de Japón, en donde estuvo cinco temporadas y cobró millonadas. El año pasado fichó por el Emirates Club ya pensando en cerrar su carrera.
El 8 de octubre anunciara oficialmente su retiro, luego de 1.062 partidos oficiales entre clubes y selección, 116 goles anotados, 198 asistencias y miles de jugadas mágicas en los mejores estadios del mundo. Adiós, don Andrés. gracias por tanto fútbol.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador