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Pancho Varona, compositor español, es uno de los mejores amigos que tiene Joaquín Sabina. En una entrevista que le realizó el diario As, el músico contó que “el Real Madrid es para triunfadores y que hay que ser sufridores. Hay que ser del Madrid del sur, no del norte. A Joaquín le gustó la idea del pequeño yendo contra el grande”.
Así fue que Joaquín Sabina se hizo hincha del Atlético de Madrid, de un club que tiene en sus leyendas a Ufarte, Pantic, Heredia, Escudero, Antic, Friga, Calleja, Simeone, Agüero, Juninho, Kiko, entre otros.
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Sabina, que tuvo sus años de exilio, recuerda que la vida del hincha es una metáfora de la existencia; que el sufrimiento, la tragedia, la épica y la pasión son elementos que reafirman la naturaleza del ser humano.
Esas reflexiones que deja el fútbol, esa decisión de no ser del equipo que gana cada año las copas porque hizo de sus arcas un fortín y de su esencia los trofeos marca un giro y una perspectiva de vida. Acompañar al que no figura en las páginas del éxito y al que se ha destacado por ser grande y andar al lado del camino ya determina que el fútbol y la vida se entienden y se comprenden mejor cuando los dolores de cada caída son constantes. Cada derrota forja el carácter y obliga a reinventar la esperanza y la lealtad. Esos valores y esas visiones son también una filosofía en la música de Sabina y un pasado que marcó el corazón y el coraje de la hinchada y el juego colchonero.
El Atlético de Madrid cumplió 100 años en el 2003. Y para conmemorar el centenario de un club tradicional, de un club que es el antónimo de su rival de patio, los directivos le pidieron a Sabina y a Varona que crearan un nuevo himno para la institución.
“Aquí me pongo a contar / motivos de un sentimiento / que no se / puede explicar. / Y eso que no doy el tipo / del hincha que rompe piernas / por defender a su equipo”. Así empieza el himno del centenario, haciendo alusión al coraje como valor que se pregona desde las tribunas, intentando explicar, como todo hincha, los motivos del sentimiento por su club.
“En la hoja de ruta del Atleti está visto cualquier imposible”, sentenció Sabina previo a un clásico que jugaría el equipo colchonero contra el Real Madrid en el 2017. Con el mismo oleaje y la misma magia con que ha compuesto versos con acordes, el español logra hablar del equipo de sus amores, de ese que lo enamoró justamente por los imposibles, por los anhelos contrariados.
El himno del centenario refleja las vivencias de los hinchas del Aleti, que sin leerse el nombre del club español podría ser la experiencia de varios aficionados al fútbol, que ven en las canchas, los goles y las derrotas pequeños espejos de lo que es la vida misma. En la letra se reconoce un padecer, una pasión que cuesta ser despojada porque solo ella y quienes la viven para entenderla saben que no existe otra cosa en el mundo que despierte lo que suscita un partido, un amigo y 90 minutos en un estadio de fútbol: “Qué manera de aguantar, / qué manera de crecer, / qué manera de sentir, / qué manera de soñar, / qué manera de aprender, / qué / manera de sufrir, / qué manera de palmar, / qué manera de vencer, / qué manera de vivir, / Qué manera de subir y bajar de las nubes, / ¡qué viva mi Atleti de Madrid!”.