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Empecemos con una anécdota que se hizo viral en los últimos días, la de Carlos Salvador Bilardo diciendo que el futuro del fútbol estaría en Marruecos. “Lo dije en el año 75, cuando fuimos a jugar una Copa Mohamed a Marruecos: ‘Acá está el futuro del fútbol. No está en Europa, no está en Sudamérica, no está en Asia’”.
Para el doctor, que llevó a Argentina a ser campeona del mundo en 1986, la fórmula era sencilla: “Allí la gente todavía juega. Aquí recorres Buenos Aires y no se juega al fútbol. En el interior del país, en cambio, sí, pero te vas a Italia y en Roma, Milán y Florencia no se juega. En Alemania, en Colonia, Múnich… tampoco se juega. No hay sitio. En África, en cambio, se juega en todos lados y tienen países fuertes como Camerún, Nigeria, Sudáfrica, Túnez, Marruecos, donde sí se juega al fútbol. Eso es bueno porque tienen técnica”.
Carlos Salvador Bilardo sobre Marruecos 🇲🇦: "Acá está el futuro del fútbol". Tenía la bola de cristal. pic.twitter.com/j2l7v4Yk9A
— VSports Team (@VSportsTM) October 20, 2025
Desde hace años se instaló en el fútbol la idea de que en África estaba el futuro. Muchos atribuyen a Pelé una frase similar a la de Bilardo, aunque no es tan fácil documentarla como la del estratega argentino. Lo cierto es que aunque hoy suene a profecía, esa promesa de África nunca se ha cumplido del todo.
En los años noventa y los albores del nuevo milenio, Nigeria irrumpió con fuerza: ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y alcanzó los octavos de final en Estados Unidos 94 y Francia 98, pero nunca logró ganar un Mundial Sub-20.
Ghana, otra de las potencias africanas, vivió su momento de gloria en 2009 al conquistar el Mundial juvenil de Egipto y un año después rozó la semifinal del Mundial de mayores en Sudáfrica 2010, hasta que Uruguay frustró la hazaña. Desde entonces, el continente no había vuelto a estar tan cerca de la élite global.
Sin embargo, Marruecos, que acaba de ganarle a Argentina el Mundial Sub-20 de Chile 2025, por fin parece darle la razón a Bilardo y su oráculo. No solo por ese título —el segundo para un país africano en una Copa del Mundo de la categoría—, sino por los resultados recientes de una selección que está dando de qué hablar.
🇲🇦🏆 MOROCCO ARE #U20WC CHAMPIONS!#LegendsInTheMaking pic.twitter.com/kGw3slIssc
— FIFA World Cup (@FIFAWorldCup) October 20, 2025
Marruecos, la irrupción rabiosa de una selección que aspira dominar el panorama
Hecha la presentación, hay que decir que Marruecos está sonando muchísimo en el fútbol mundial en los últimos años. Aunque español, el que para muchos es el mejor jugador del mundo y el gran futuro del deporte, Lamine Yamal, es de origen marroquí por parte de su padre, y perfectamente podría haber vestido la camiseta africana. Ese detalle simbólico ilustra hasta qué punto Marruecos se ha convertido en un epicentro futbolístico.

Lo de Marruecos no es nuevo. Hace un par de años se convirtió en el primer país africano en llegar a las semifinales de un Mundial. En Catar 2022, los Leones del Atlas sorprendieron al mundo con un fútbol intenso, táctico y emocional, dejando en el camino a Bélgica, España y Portugal.
Su actuación fue histórica y quedó a un paso de la final, eliminados apenas por Francia, pero con una generación que cambió la percepción del fútbol africano.

En los últimos años, Marruecos ha construido un palmarés en todas las categorías que refleja la consistencia de su proyecto. Además, ya está clasificado al Mundial de 2026, organizará el de 2030 y por primera vez disputará cuatro Copas del Mundo consecutivas, una muestra de que su proceso no es casualidad, sino la consecuencia de una estructura sostenida.
Una progresión que no solo demuestra consistencia, sino planificación: cada logro juvenil ha tenido una correlación en la categoría superior. Marruecos no improvisa, sino que parece ejecutar una hoja de ruta trazada hace más de una década.
La historia de Marruecos. ¿Cómo llegaron a lo que tienen ahora?
Veamos, también, un poco de historia. La presencia francesa fue determinante en el desarrollo del fútbol en Marruecos, impulsada por razones geopolíticas durante el protectorado. A finales del siglo XIX, el fútbol fue introducido por los europeos en un contexto en el que la equitación era el deporte más popular. Los franceses organizaron la práctica futbolística y fundaron en 1916 la Liga de Marruecos, bajo la administración de la Federación Francesa de Fútbol (FFF).
La liga marroquí integró la Unión de Ligas de Fútbol del Norte de África, junto con las de Argel, Orán, Constantina y Túnez, todas vinculadas al sistema de ascenso del fútbol francés. En los años cincuenta, el auge del movimiento independentista impulsó la emancipación del fútbol marroquí respecto al dominio colonial. En 1955 se creó la Real Federación Marroquí de Fútbol, y en 1956, con la independencia del país, desapareció la Liga de Marruecos para dar paso al Campeonato de Fútbol de Marruecos.
La selección nacional disputó su primer partido oficial el 19 de octubre de 1957 ante Irak, en los Juegos Árabes de Líbano, con empate 3-3. Desde entonces, el equipo, conocido como los Leones del Atlas, fue consolidando su identidad hasta lograr su primer gran título en la Copa Africana de Naciones de 1976.
Aquella generación abrió el camino que más tarde tendría continuidad en México 1986, cuando Marruecos se convirtió en el primer país africano en avanzar a los octavos de final de un Mundial. Esa hazaña, sin embargo, se vio superada décadas después con la gesta de Catar 2022, el punto más alto de su historia reciente.

El secreto marroquí
Terminemos con lo que viene. ¿Cómo hicieron en Marruecos para aspirar a ser una potencia? La respuesta está en la planificación. Marruecos pasó de ser una selección respetada en África a convertirse en un competidor de nivel mundial.
Su crecimiento se basa en inversión, estructura, gestión profesional y planificación a largo plazo. El gran punto de inflexión fue la Academia Mohammed VI, inaugurada en 2009 en las afueras de Rabat.
Há 16 anos, Marrocos investiu 65 milhões de dólares na construção da Academia Mohammed VI.
— Luis Fernando Filho (@luisfernanfilho) October 20, 2025
30 hectares com campos de futebol, academias e até escolas.
Objetivo: FORMAR.
O Marrocos forma e vence.
E hoje é campeão do mundo sub-20.
PROJETO 🚬🇲🇦 pic.twitter.com/b5WAIqtmeG
Este centro funciona como un complejo integral donde los jóvenes reciben formación deportiva, académica y médica bajo estándares europeos. De allí surgieron figuras como Youssef En-Nesyri y Nayef Aguerd, símbolos del éxito del modelo marroquí, y más recientemente talentos juveniles que hoy nutren todas las categorías de selección.
El país replicó ese modelo con centros regionales de formación, lo que permitió federalizar el fútbol y ampliar las oportunidades en todo el territorio. Los clubes se profesionalizaron, mejoraron su gestión financiera y sus métodos de entrenamiento. La Federación Marroquí de Fútbol coordinó el trabajo entre las selecciones juveniles y la absoluta, generando coherencia táctica y filosófica. Las selecciones menores —como la Sub-17 y la Sub-20, campeonas continentales— son la prueba tangible de esa coherencia: equipos con orden táctico, rigor físico y una mentalidad ganadora.
El Mundial de Catar 2022 fue la confirmación internacional del proyecto, y los Juegos Olímpicos de París 2024, con su medalla de bronce, sellaron el reconocimiento global. Marruecos hoy no es una sorpresa, sino un modelo de Estado que entiende al deporte como política pública. Por eso, el título Sub-20 no es solo una copa más en su vitrina: es la evidencia de que el país africano, aquel del que hablaba Bilardo en 1975, ya no representa el futuro del fútbol. Representa su presente.
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