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La sombra del dopaje planea sobre el fútbol alemán. Y, del mismo modo, sobre el seleccionador germano Joachim Löw, campeón del mundo el pasado verano en Brasil con la Nationalmannschaft. Una investigación de la Universidad de Friburgo ha levantado una gran polvareda en Alemania, puesto que asegura que a finales de los años setenta y comienzos de los ochenta, tanto el Stuttgart -ganador de la Bundesliga en 1984– como el Friburgo, por entonces en Segunda División, proporcionaron anabolizantes a sus jugadores.
Resulta que en esos clubes jugó Löw, un discreto futbolista que tuvo que retirarse a consecuencia de una grave lesión y que desfiló por Friburgo (de 1978 a 1980 y de 1985 a 1989) y Stuttgart (en la temporada 1980-1981). El técnico, de inmediato, salió al paso a través de un comunicado en la Federación Alemana de Fútbol (DFB). ‘El dopaje no tiene nada que ver con el deporte. Me niego a pensar eso ahora que soy técnico y antes, cuando fui jugador’, defiende Löw.
El informe elaborado por el centro, cuyo contenido (60 páginas) se publicará a lo largo de las próximas semanas, informaría sobre los métodos de dopaje extendidos en el deporte alemán en dicho periodo y apuntaría a dos deportes: el fútbol y el ciclismo. Hasta el momento, por lo que respecta al balompié, todas las partes implicadas niegan las acusaciones. El Stuttgart, por ejemplo, emitió una nota en la que expresa: ‘Lo hecho entonces es difícil de reconstruir ahora‘.
Mientras, el vicepresidente de la Federación alemana, Rainer Koch, subrayó la trascendencia del asunto: ‘Esto es grave y tiene que aclararse. El fútbol alemán de hoy es consciente y estricto en su lucha con el dopaje. Especialmente en los últimos 20 años muchas cosas han cambiado’.