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Luis Fernando Muriel regresó a la Serie A con la Fiorentina, un año y medio después de haber firmado con el Sevilla de España. El delantero colombiano llegó cedido a la viola en este 2019 y en su primer partido en la primera división del fútbol italiano fue fundamental para el empate 3-3 contra la Sampdoria.
Ambos goles de Muriel se originaron en unas acciones personales. El ariete nacional dio muestra de rapidez, regate, técnica y definición para que la afición «viola» se rindiera a sus pies. Anotó el primero en el minuto 34 con una gran progresión en la banda izquierda, regateó a dos rivales y superó al portero Emil Audero con un disparo de pierna zurda que entró por el segundo poste y que subió el 1-0 al marcador.
Sin embargo, el encuentro se le había puesto cuesta arriba al Fiorentina, después de que el suizo Edimilson Fernandes fuera expulsado por doble amonestación en el 39 y de que Gastón Ramírez anotara con una espectacular falta directa el 1-1 al borde del descanso.
Pese a jugar en diez hombres contra once, el Fiorentina no paró de atacar y logró el 2-1 en el 70 gracias a la auténtica maravilla de la jornada. Muriel recibió un pase de Federico Chiesa en la zona defensiva del círculo del centro del campo, regateó al danés Joachim Andersen de tacón y superó a Nicola Murru con un «caño», antes de recorrer cincuenta metros y cruzar con la derecha para completar su obra de arte.
Era el 2-1 y la afición del Franchi tributó a Muriel una ovación cuando fue sustituido, físicamente agotado, a un cuarto de hora del final. Fue una prestación asombrosa del colombiano, aunque tras su salida el cansancio se apoderó del Fiorentina y al inferioridad numérica terminó pasando factura. La reacción del Sampdoria fue encabezada por el veterano Quagliarella, quien anotó el 2-2 de penalti y el 3-2 con una gran jugada de número nueve en el área.
El delantero italiano, de 35 años, podrá igualar en la próxima jornada la marca histórica del argentino Gabriel Batistuta, que logró marcar por once partidos consecutivos en el curso 1994-1995, con la camiseta del Fiorentina. Pero la tarde espectacular de Florencia no se acabó con el 3-2 del conjunto genovés, ya que fue Pezzella quien determinó el 3-3 final en el último minuto al empujar el balón entre las mallas tras alcanzar un balón suelto en el segundo poste.
El zaguero «viola» lo celebró enseñando el brazalete de capitán y dedicó el gol a Davide Astori, fallecido el año pasado a los 31 años por un paro cardíaco.