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Suárez volvió a jugar el miércoles en el partido que el Liverpool perdió 1-0 en el terreno del Manchester United tras la sanción de diez partidos que se le impuso por morder, en abril de este año, al defensa serbio del Chelsea Branislav Ivanovic.
Anteriormente, el jugador de 26 años fue sancionado 8 partidos por haberle dicho insultos de carácter racial al defensa francés Patrice Evra, del Manchester United, en diciembre de 2011. Además, en Inglaterra se le acusa de tirarse demasiado para engañar al árbitro.
«Por supuesto, cualquier tipo de incidentes de esta naturaleza son dañinos para una marca, pero el Liverpool Football Club es más, mucho más grande, y siempre será más grande que cualquier jugador o individuo», dijo Ayre, directivo del club rojo.
«Luis es un futbolista, una especie de luchador callejero, un personaje más grande que la vida, y eso lo hemos visto no sólo en la Premier League, sino en todo el fútbol y en otros deportes», explicó.
Suárez demostró sus deseos de irse del Liverpool el verano pasado en Europa, acusando al club de incumplir sus promesas, pero Ayre dijo que ya está plenamente aliado con la causa.
«Sé que fue difícil, pero para mí y el equipo es importante estar de regreso porque puedo ayudar al equipo y fuera del terreno no puedo», afirmó el delantero uruguayo.