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En Brasil se habla apenas lo necesario del partido de hoy con Ecuador, en el cierre de la quinta fecha de las eliminatorias rumbo a Catar 2022. Se toca más el tema de ser la nueva sede de la Copa América, de que Fluminense y Botafogo tendrán que buscar un escenario para disputar sus encuentros por el torneo brasileirao (Río de Janeiro es una de las ciudades que acogerán el certamen) y que la acogida del torneo más antiguo de selecciones en el mundo es solo una de las tantas muestras de mezquindad del presidente Jair Bolsonaro con su propio pueblo.
Y esta noticia opaca cualquier otra, así tenga que ver con la pelota. De hecho, los medios también tocan el duro calendario de la selección local, que además de pensar en la Copa y el camino al Mundial, ya planea su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, aunque lo viene haciendo con más calma.
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Curiosamente, en el país en el que el fútbol lo ocupa todo, parece no haber cabida para estar atentos al balón, sí para criticar a un gobierno al que no le importa la dura situación que pasa la nación por la pandemia. De hecho, el mismo Senado hizo un llamado para que las grandes figuras tomaran la vocería en representación del pueblo, sobre todo Neymar, el ídolo de los pentacampeones del mundo.
Pero, como suele suceder en estos casos, el fútbol sigue con su rumbo, inalterable, y por eso es que Brasil será local frente al equipo que dirige Gustavo Alfaro, un seleccionado que se siente capaz de lograr su primer triunfo en territorio brasileño en toda la historia de las eliminatorias. De hecho, en los cinco encuentros previos que se han disputado, los locales se han quedado con la victoria sin mayores problemas.
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En el camino a Rusia fue un 2-0 más que tranquilo, mientras que para Sudáfrica 2010 la historia culminó con un 5-0. Para Alemania 2006 bastó con un 1-0, mientras que para Corea y Japón 2002 la cosa fue más apretada (3-2). Y en las eliminatorias para Estados Unidos 1994, los brasileños se impusieron 2-0.
Ahora las cosas han cambiado, claro, Ecuador sabe lo que es vencer a Brasil (lo ha hecho dos veces en Quito), pero confía en rescatar al menos un empate frente a un conjunto que tiene muy encaminado el cupo a Catar (12 puntos en cuatro salidas) y que pase lo que pase en esta fecha seguirá en los primeros puestos, si es que no aumenta la ventaja en relación con los demás.
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Gustavo Alfaro quiere dar otro golpe, ahora uno más fuerte, contra el rival que parece invencible en estas eliminatorias, y adelantarse al destino (si es que hay uno) e ir labrando el camino de regreso a una Copa del Mundo. Del otro lado estarán Neymar, Casemiro, Richarlison, Lucas Paqueta, solo por nombrar algunos.
Puede que esta selección sea una de las que más desconexión tengan con su gente, y por decisiones ajenas, pero al final los goles que lleguen en Porto Alegre se cantarán en el país más grande del continente, porque el fútbol resulta muy fuerte y una enorme cortina de humo.