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Lionel Messi puso este lunes un punto final a una historia de 21 años con la selección argentina. A los 39, el astro rosarino anunció su retiro internacional mediante una carta publicada en sus redes sociales, cerrando así una etapa dejó huella imborrable en la historia del fútbol.
“Les juro que siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo, antes también y siempre peleé y me dejé todo por esta camiseta”. Con esas palabras, Messi resumió el vínculo con la albiceleste y confirmó que su decisión, tomada después de la final, llegó tras pensarlo bastante.
Leo se marcha como el futbolista con más partidos y goles en la historia de Argentina, pues disputó 207 encuentros y marcó 125 tantos. Debutó en 2005 y, durante más de dos décadas, fue construyendo una estadística que difícilmente tendrá un heredero cercano, además de convertirse en el máximo símbolo de la selección.
Con Argentina disputó siete ediciones de la Copa América: 2007, 2011, 2015, 2016, 2019, 2021 y 2024, siendo campeón de las dos últimas. Jugó además seis mundiales y ganó uno de ellos: Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 (Subcampeón), Rusia 2018, Catar 2022 (Campeón) y Norteamérica 2026 (Subcampeón).
Por todo eso, la camiseta número 10, que ya de por sí carga una historia enorme en este deporte, adquiere ahora un peso todavía mayor en este caso concreto. Y eso sin mencionar todavía a Diego Armando Maradona, el hombre que convirtió aquel número en una pieza casi sagrada dentro de la historia argentina.
Maradona hizo que la 10 pareciera imposible de vestir a la altura. El mejor futbolista de su generación, campeón del mundo en México 1986 y protagonista de una de las actuaciones individuales más recordadas de la historia, llevó el número a otra dimensión de mística. No por casualidad hubo quienes terminaron llamándolo D10S.
La historia del 10 entre Maradona y Messi
De hecho, después de que Maradona dejara la selección tras su doping positivo en el Mundial de Estados Unidos 1994, llegó a contemplarse la posibilidad de retirar el dorsal. La idea chocaba con las normas de FIFA sobre la numeración de los planteles, que obligaban a mantener una secuencia y hacían imposible simplemente borrar el número.
En la Copa América de 1995, Marcelo Gallardo fue uno de los encargados de llevar la 10. Dos años después, el dorsal terminó en una espalda todavía más inesperada, la de Ignacio González, arquero al que Daniel Passarella asignó ese número porque decidió ordenar la numeración alfabéticamente. Christian Bassedas, por ejemplo, llevó entonces la 1.
🗓️Un 10 de septiembre, pero de 1997, Argentina 🇦🇷 se clasificaba al Mundial de Francia con victoria a domicilio ante Chile. Ese día, el señor Ariel Ortega, "Burrito", brindó un recital mágico, un #QuieroRetruco ⚽️🧙♂️ de colección.
— VSports Team (@VSportsTM) September 10, 2020
No se describe, simplemente se disfruta. ❤️ pic.twitter.com/01GyKTVxay
Para el Mundial de Francia 1998, la 10 pasó a Ariel Ortega. El Burrito, quien era crack, heredó una camiseta que parecía destinada a los grandes talentos ofensivos argentinos y volvió a utilizarla cuatro años después, en Corea-Japón 2002. Entre una época y otra, el dorsal siguió cambiando de dueño.
Después hubo un breve paso de Andrés D’Alessandro por ese número en 2004, hasta que la llegada de José Pékerman al banquillo albiceleste consolidó a Juan Román Riquelme como heredero. Román la vistió en la Copa Confederaciones 2005, el Mundial de Alemania 2006 y la Copa América 2007, ya bajo la conducción de Alfio Basile.
Juan Román Riquelme | 2006 🇦🇷 pic.twitter.com/3by7yuRjDv
— #RIQUELME2023 (@fotosroman10) April 5, 2020
Para entonces Messi ya formaba parte de las convocatorias, aunque todavía no era el dueño de la camiseta. En sus primeros años utilizó la 19 y posteriormente la 18. Fue Diego Maradona, cuando asumió como seleccionador, quien decidió entregarle la 10. El cambio terminó siendo definitivo y abrió otra era en la historia del dorsal.
Leo fue el dueño de la camiseta durante más de 17 años, hasta julio pasado, cuando disputó, sin que entonces lo supiéramos, su último partido con Argentina en la final del Mundial 2026. Su salida dejó muchas preguntas, y una de las más evidentes tiene que ver con el futuro de ese emblemático dorsal. Ahora no solo carga con el peso de una leyenda irremplazable, sino con el de dos: Maradona y Messi.
Los posibles candidatos para la 10
La pregunta ya no es quién puede parecerse a ellos, sino quién está preparado para soportar semejante camiseta. Hay hinchas que sostienen que Argentina debería retirar la 10 para siempre. Sin embargo, también habrá futbolistas que sueñen desde niños con portar la emblemática cifra en la espalda.
En las últimas Eliminatorias, Messi estuvo fuera de cinco convocatorias y, como los jugadores debían llevar dorsales del 1 al 23, tres futbolistas llegaron a utilizar la 10 en esos compromisos. Son nombres que permiten mirar el presente, aunque ninguno parte con la certeza de convertirse inmediatamente en el nuevo dueño de la camiseta.
El primero es Paulo Dybala, un futbolista de características parecidas a las de Messi y que durante años quedó parcialmente opacado por su presencia. Tiene 32 años y atraviesa un buen momento en la Roma, pero lleva cerca de dos años sin ser convocado por Argentina. Edad y contexto lo alejan de ser la opción más probable.
Otro fue Ángel Correa, quien utilizó la 10 durante las Eliminatorias. Entonces pertenecía al Atlético de Madrid; después pasó a Tigres (México) y actualmente forma parte de River Plate, que atraviesa una etapa complicada. Ese contexto, sumado a su distancia reciente de la selección, hace difícil imaginarlo como candidato.
Franco Mastantuono llevó la 10 en el último partido de las Eliminatorias y representa un caso diferente. Es un extremo de enorme proyección, propiedad del Real Madrid y actualmente cedido a la Fiorentina. Quedó fuera del Mundial 2026, pero su juventud -tiene apenas 19 años- le permite pensar en una revancha.
Dentro del plantel mundialista aparece Alexis Mac Allister. El mediocampista ya sabe lo que significa convivir con ese número: lo utilizó en Argentinos Juniors, Brighton y ahora Liverpool. A eso suma experiencia, jerarquía y un lugar importante en la estructura de Argentina. Su perfil, aunque diferente al de Messi, puede jugar a favor.

Mac Allister, sin embargo, es principalmente un volante mixto, no un enganche o extremo. Ahí aparece Nico Paz, una de las promesas más interesantes de la nueva generación argentina. Es enganche de formación, puede jugar más atrás o adelantarse, posee buena pegada y visión para asociarse. Tras el Mundial 2026, su proyección lo convierte en una opción de futuro.
Hay otros nombres que necesitan tiempo. Thiago Almada debe recuperar confianza después de un Mundial 2026 en el que no pudo destacar como esperaba, aunque sus condiciones siguen intactas. También aparece Tomás Aranda, una de las apuestas de la cantera de Boca, sobre quien existe expectativa.
Incluso puede ocurrir que en el próximo Mundial la 10 de Argentina pertenezca a alguien que hoy todavía no ocupa los grandes focos. La historia del dorsal demuestra que las sucesiones nunca son lineales. Sea Nico Paz, Mac Allister, Mastantuono o un nombre inesperado, quien la reciba cargará un peso enorme.

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