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Este sábado, Radamel Falcao García, vivió una nueva experiencia en su carrera: jugó todo el clásico de Turquía entre Galatasaray y Fenerbahce. El Tigre vivió la salida al campo, los gritos desde la tribuna, el calor de la hinchada y la presión de hacer las cosas bien. Sin embargo, en cuanto a lo futbolístico, el duelo dejó poco y al final un empate sin goles terminó la vivencia del delantero colombiano.
En cuanto a lo individual, Radamel Falcao buscó espacios, intentó correr entre líneas, pero siempre chocó con dos defensas férreos que no lo dejaron moverse con comodidad. Claro está que el balón también le llegó poco y que tuvo que salir del aire para tener injerencia en el juego.
Y eso es fatal para un hombre como el colombiano que se ha caracterizado a lo largo de su carrera por estar en el lugar indicado para marcar, es decir, en el último cuarto de cancha. Galatasaray tuvo la pelota, pero no generó peligro y cuando se la prestó a Fenerbahce fue poco lo que hizo el visitante.
Y el duelo fue roce, y choques y tocar sin trascender, y por eso no hubo goles. Aunque Radamel Falcao sí la mandó al fondo de la red, y la gente gritó una anotación suya, pero todo fue anulado por posición adelantada del samario.
Al final, el capitán de la selección de Colombia, que salió en el minuto 92, vivió lo que otros ya experimentaron: que en el clásico turco pocas veces se puede lograr buen juego, porque la vehemencia y las ganas de no perder hacen que todo sea más fuerza y menos cabeza.