
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Sin ideas hasta el ingreso de Marco Asensio al terreno de juego, por una lesión del brasileño Rodrygo, un Real Madrid, plano, sin fluidez y bastante previsible, superó 2-0 a Granada gracias a la electricidad de un jugador que mostró parte del nivel que parecía oculto y a un remate de cabeza de Casemiro.
Hace tiempo que se esperaba a Asensio, olvidado en las alineaciones sólo con minutos en las segundas partes. Casi nunca había vuelto a ser el futbolista decisivo que cortó su progresión con una lesión grave en una rodilla. Sin duda, necesitaba una aparición para tomar moral.
En apenas diez minutos de la segunda parte, Asensio le dio un vuelco a una situación peligrosa. Sus acciones, un espuelazo al palo, y una gran jugada que culminó con el gol de Casemiro que abrió el marcador, sentenciaron todo.
Después de cuatro victorias consecutivas, cinco en partidos oficiales, con una enorme carga en las piernas de una pequeña parte de la plantilla blanca, Zinedine Zidane volvió a apostar por los mismos que superaron a Eibar hace pocos días. Todos saltaron al césped del Alfredo Di Stéfano menos Luka Modric, a quien una sobrecarga muscular lo obligó a ver el encuentro desde la grada.
El uruguayo Fede Valverde se encargó de sustituir al “mago balcánico” y el Madrid notó la ausencia. Granada, un rival de primera línea, mostró las carencias de su rival, que ante una línea muy adelantada de presión y sin Modric, sufre para sacar la pelota.
Es el sistema que parecen adoptar últimamente casi todos los equipos a los que se enfrenta el Real Madrid. El Eibar lo intentó sin éxito porque entre Modric y Toni Kroos, durante 20 minutos, rompieron las líneas armeras a base de movimientos veloces llenos de criterio.
Athletic pudo triunfar antes, pero la pronta expulsión de Raúl García anuló un plan que parecía funcionar. Diego Martínez también decidió arriesgar por un sistema que exige un gran despliegue físico y consiguió incomodar muchísimo a Real Madrid.
Esa presión surtió efecto desde el mismísimo pitido inicial con un falló a los 25 segundos de Raphael Varane provocado por la presión del brasileño Robert Kenedy. El robo del extremo acabó, tras circular por Roberto Soldado, en los pies de Antonio Puertas, que falló un remate clarísimo desde el punto de penalti cuando estaba solo ante Thibaut Courtois.
Real Madrid contestó rápido con un intento de Karim Benzema que desvió muy oportuno Jesús Vallejo. Fue un espejismo, porque, salvo un disparo lejano de Toni Kroos, no tuvo más ocasiones en la primera parte.
La falta de fluidez sin Modric era evidente. Además, se notó el cansancio en un grupo que acumula casi el 94% de los minutos en los últimos cinco encuentros. Ya no había la misma verticalidad y claridad de ideas y Granada vivía a gusto con su idea.
La mala suerte de Rodrygo fue buena para su equipo. La salida obligada al campo de Marco Asensio fue una bendición para el Madrid, que se reactivó con su frescura para acabar con el atasco generalizado.
Le puede interesar: La historia del colombiano Luis Suárez
Asensio avisó con un remate que golpeó en el poste de la portería defendida por Rui Silva, muy acertado justo después en otro intento de Valverde. Sin embargo, a la tercera, el guardameta portugués besó la lona ante un imponente cabezazo de Casemiro, que no desperdició una asistencia perfecta de Asensio desde la banda izquierda.
Granada, con más de media hora por delante, sacó a parte de su artillería. El colombiano Luis Suárez, Jorge Molina y Alberto Soro tocaron arrebato sin éxito.
El cuadro blanco remató la faena con un contragolpe de Karim Benzema, en racha en los últimos tiempos. Al final, los hombres de Zidane igualaron a Atlético de Madrid en la cabeza de la tabla. La clave fue Asensio. Renació y Real Madrid encadenó su quinta victoria consecutiva.