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“Sabemos levantarnos”

Si de superación se trata, Camilo Zúñiga es un experto. Tras dos temporadas seguidas, con pocos minutos jugados por una lesión crónica en la rodilla derecha, el de Chigorodó regresó y ahora confía en que el grupo corrija el mal inicio ante Venezuela.

Camilo Zúñiga en el partido frente a la selección de Venezuela. /AFP
Camilo Zúñiga en el partido frente a la selección de Venezuela. /AFP

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En las últimas dos temporadas Camilo Zúñiga ha pasado más tiempo en sesiones de fisioterapia y gimnasio que en una cancha de fútbol. Cuando su nombre comenzó a sonar para los grandes equipos de Europa y su nivel era el mejor de su carrera, la rodilla derecha no respondió y volvió a recaer en una lesión que lo ha acompañado desde que era jugador de Atlético Nacional. Ante el desespero por no jugar y no poder entrenar con sus compañeros, el lateral nacido en Chigorodó (Antioquia) hace 29 años guardó paciencia y puso lo mejor de sí para regresar, y ahora que lo ha hecho no se deja afectar por una derrota futbolista y confía plenamente en que Colombia saldrá adelante en los dos juegos que restan de la fase de grupos de la Copa América. “No podemos armar un escándalo. Sólo se trata de corregir los errores que cometimos y no repetirlos ante Brasil ni Perú”, le aseguró a El Espectador.
 
Todo comenzó en 2004, cuando ya hacía parte de la selección nacional y en un chequeo médico rutinario observaron que su rodilla derecha estaba un poco inflamada y tenía signos claros de una lesión de menisco externo. Se le hicieron las respectivas resonancias y se confirmó la contusión. Le hicieron una artroscopia y una meniscoplastia, que es la remodelación del menisco externo, y a los seis meses ya estaba jugando nuevamente con el equipo verdolaga. Ocho años después, cuando ya jugaba en el Nápoli de Italia y se había consolidado como titular con la selección de Colombia, ya bajo la dirección del argentino José Pékerman, sintió nuevas molestias en la rodilla, se ausentó por un largo período de las canchas y finalmente fue operado otra vez.
 
Se le hizo una limpieza articular en Roma, donde lo operaron, pero hubo muchos problemas en la recuperación, lo que le costó noches de llanto y encierro. Su familia se convirtió en su gran apoyo y en su distracción. En ese momento se perdió los últimos juegos de las eliminatorias a Brasil 2014 y todos los amistosos previos a la Copa del Mundo. Sin embargo, las tardes enteras en sesiones de fisioterapia, ejercicios en piscina y trabajo físico fueron recompensadas con la convocatoria final a la cita mundialista, en la que jugó un gran torneo. “Sólo Dios y mi familia saben lo mucho que luché para estar acá. Hubo dudas, pero nunca dejé de confiar en que podría recuperarme”, destacó en ese momento.
 
Pero no todo pararía allí. Cuando pensaba que nuevamente podría jugar a plenitud de condiciones y sin dolores, a mediados de octubre, en un partido entre el Inter de Milán y su equipo, el Nápoli, sufrió un golpe en la rodilla derecha que le ocasionó una nueva lesión. Otra vez se le hizo una limpieza, pero con el objetivo de ver un cambio drástico le pusieron también células madres para que el tejido afectado se recuperara más rápido.
 
Fueron otra vez seis meses sin hacer parte de una convocatoria de su equipo. Nuevamente se alejó de sus compañeros para realizar un trabajo individual con el objetivo de volver a las canchas lo más rápido posible. En esos días tenía entre tres y cuatro sesiones diarias de rehabilitación, demostrando la clase de profesional que es y el aguante que tiene, porque aunque hubo momentos de desespero nunca desfalleció.
 
Con sólo ocho partidos jugados en toda la temporada, el técnico José Pékerman confió en él. No le importó la falta de ritmo y se la jugó, tal como lo había hecho un año atrás al llevarlo al Mundial de Brasil, en el que Zúñiga fue uno de los más destacados del equipo. “Le agradezco mucho al profe porque hace rato no jugaba 90 minutos y me sentí muy bien. Obvio, me voy triste por la derrota, pero espero reivindicarme en lo que viene”, aseguró Camilo tras el debut en esta Copa América de Chile 2015. En la jugada del gol de Venezuela se vio afectado porque el jugador que habilitó a Rondón era su marca. Claro que si de levantarse se trata, Zúñiga es un experto. Lo ha demostrado tras dos años de sufrimiento y lucha, y ahora que está en plenitud de condiciones dará lo máximo de sí para sumar puntos mañana ante Brasil.
 
“Este es un grupo muy unido que ha compartido desde hace rato. Sabemos cómo recuperarnos. Estamos dispuestos a cambiar lo que sea necesario y somos conscientes de que lo que viene no será fácil. Ya hemos demostrado que sabemos levantarnos”, aseguró a este diario el paisa y deja claro que ante Brasil no será ninguna revancha por la eliminación en los cuartos de final del Mundial. “¿Revancha? Para nada, ya lo que pasó en el Mundial quedó atrás. Simplemente hay que jugar este partido con toda la concentración y disposición. Nos prepararemos bien”.

 

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