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Cuando Sebastián Villa debutó con Deportes Tolima, por allá en 2014 en un partido de Copa Colombia, unos minutos en cancha (reemplazó a Andrés Ibargüen) fueron suficientes para que Gabriel Camargo se diera cuenta de su valor, del potencial que tenía y de lo que podría significar en un futuro, monetariamente hablando.
Cuatro años después, y tras quedar campeón con el equipo de Ibagué en el primer semestre, el precio por tener al talentoso juvenil se incrementó y pasó de unos cuantos miles a millones. En su momento, Camargo, que es conocido por no prestar futbolistas sino por venderlos para mantener el círculo funcional de su club, dijo que el que quisiera al antioqueño tenía que pagar, como mínimo, tres millones de dólares. Villa era dueño del 20% de su pase, Deportes Tolima del otro 80.
El 28 de junio de 2018 fue oficializada su llegada a Boca Juniors por el dinero que pedía Camargo. Y con Guillermo Barros Schelotto al mando del cuadro xeneize, el colombiano empezó a sumar minutos, y a jugar bien. Y tuvo actuaciones destacadas; tanto así que un año después el valor por tenerlo ya iba en los 10 millones de dólares (6 de agosto de 2019 según el portal Transfermarkt). Incluso, ese año se habló de una cláusula de rescisión por 30 millones para blindar y su salida de Buenos Aires no fuera tan fácil (Real Betis de España preguntó por él).
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Sin embargo, Boca cambió de entrenador, Boca dejó de ganar, llegó Gustavo Alfaro y Villa redujo sus participaciones. Esa falta de minutos, también de goles, hizo que el sube y baja del mercado hicieran que su coste fuera similar a un electrocardiograma, que el mismo mercado lo pusiera en los siete millones de dólares.
Con 23 años, y un crecimiento prometedor por delante, el antioqueño llamó la atención en México, uno de los países con la liga más fuerte, económicamente hablando, de la región (a finales del año pasado, América, Monterrey, Tigres y Cruz Azul tenían planteles que superaban los 327 millones de dólares). En ese torneo, en el que el poder de adquisición hace que cualquiera pueda ser campeón, Tijuana mostró interés por el colombiano.
Bueno, el primero en sondear la situación del colombiano fue Tigres, a lo que siguió los Xolos, ambos con opciones de préstamo a un año, algo que de inmediato rechazó Boca, que en principio dejó claro que la salida de Villa se iba a dar por una compra definitiva o, en últimas, con una obligación de compra.
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Al saber esto, Tigres se hizo a un lado, pero Tijuana no; los de la frontera no se rinden y siguen negociando aunque con números que no satisfacen a la directiva xeneize (6,5 millones por el 70% de los derechos deportivos). “Nos gustaría que llegue, pues hace falta un hombre con su cambio de ritmo”, dijo hace unos días Gustavo Quinteros, entrenador argentino de los Xolos.
De pasar a estar en la lista de transferibles de manera inmediata, Boca Juniors ahora lo tiene como una de sus prioridades para que se quede, pues Miguel Ángel Russo, nuevo DT, y Juan Román Riquelme, ahora directivo del club, quieren que continúe y que se convierta en un pilar de este proyecto. “Estuve en Colombia, me gustan los jugadores colombianos, y sé que Villa, Campuzano y Fabra nos pueden dar una mano enorme”, apuntó Russo.
Sumado a lo anterior, en Argentina, el país en el que los rumores en épocas de mercado aumentan para que, valga la redundancia, aumente el precio de los jugadores, dicen que en España lo quieren. Eso sí, la habladuría no da el nombre del club, simplemente que estarían a pagar lo que Boca pide.
En resumen, en tres años, Sebastián Villa pasó de los 500 mil dólares cuando era un juvenil talentoso a los siete millones, es decir, un aumento del 1.400 % de su costo, algo que se esperaba desde que empezó en este deporte en el Club Deportivo Palmazul.