
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En Rabat se respiraba tensión desde el pitazo inicial, pero nadie imaginó el drama que se avecinaba. Senegal y Marruecos se batían sin regalar nada en la final de la Copa Africana de Naciones 2025.
Cuando parecía que el tiempo reglamentario moriría sin goles, la angustia creció hasta que el árbitro, tras revisar el VAR, señaló un penalti controvertido a favor de los locales en el minuto 98, tras un agarrón sobre Brahim Díaz que enardeció al banquillo senegalés.
Minutos atrás el murmullo se volvió silencio cuando Senegal creyó ver un gol legítimo anulado minutos antes, un golpe más que avivó la frustración y el desconcierto en la selección de los Leones del Teranga. Tras el gol que no contó y la falta señalada a favor de los locales, el técnico senegalés Pape Bouna Thiaw ordenó a sus hombres abandonar el campo en protesta, un gesto sin precedentes en una final.
Depois de todo o drama a que assistimos em campo, Brahim Diaz falhou a grande penalidade desta maneira 🙃
— sport tv (@sporttvportugal) January 18, 2026
Senegal – Marrocos vai a prolongamento!#sporttvportugal #FUTEBOLnaSPORTTV #CAN #Senegal #Marrocos pic.twitter.com/wIc18k0P07
Solo Sadio Mané permaneció firme, y con la voz de la experiencia llamó a sus compañeros de regreso mientras se dirigían al vestuario. Su insistencia fue decisiva y tras más de diez minutos de drama en tribunas y corredores, volvieron al césped.
Con todo en juego, Brahim Díaz asumió la responsabilidad desde los doce pasos. Picó la pelota al centro, algo innecesario al tratarse de una final. Su débil intento fue detenido por facilidad por Edouard Mendy y la definición del título se trasladó a la prórroga.
El público, al igual que Brahim, quedó golpeado. En el tiempo extra, el duelo estuvo lejos de tener paz. Luego el silencio reinó cuando Pape Gueye, con un giro fulgurante, recogió un balón y soltó un disparo impresionante que acarició el travesaño y desató el júbilo del puñado de senegaleses que se pegaron el viaje a Rabat.
90+3 | 🇸🇳𝐆𝐎𝐀𝐋
— UBC UGANDA (@ubctvuganda) January 18, 2026
Gueye fires Senegal into the game#TotalEnergiesAFCON2025 #UBCAFCON2025 pic.twitter.com/JxBXbH3arP
Marruecos rozó la igualdad en un cabezazo de Nayef Aguerd que se estrelló contra el poste. Poco después, Cherif Ndiaye tuvo el arco servido tras un rebote, pero su remate no encontró destino debido a una intervención oportuna de Bono. Mientras las gotas de lluvia comenzaban a caer, el público se encomendaba a un milagro que no iba a llegar, aunque consciente de que había presenciado una final inolvidable.
Cuando el árbitro dio por terminado el partido, el estadio se vació rápidamente, marcado por el contraste entre el éxtasis de la visita y la desolación local. Senegal, bajo el liderazgo de Mané, volvió a ser campeón del continente por segunda vez.
Marruecos y el proceso del subcampeón
Marruecos es hoy uno de los símbolos más claros del salto estructural que ha dado el fútbol africano. La inversión estatal convirtió su balompié en una prioridad nacional. La Academia Mohammed VI funciona como un verdadero laboratorio de talento, cuyo mayor logro reciente fue el título mundial Sub-20 conseguido el año pasado por los Leones del Atlas.
La cara más visible de esa evolución llegó en Catar 2022. Los dirigidos por Walid Regragui alcanzaron las semifinales del Mundial y rompieron una barrera histórica al convertirse en la primera selección africana en llegar a esa instancia.
Otro rasgo clave del crecimiento marroquí ha sido la influencia de su diáspora. Muchos de sus jugadores son hijos de emigrantes y crecieron futbolísticamente en países como Países Bajos, España, Francia o Bélgica, donde accedieron también a academias de élite. De todos modos el norte de África no se queda muy atrás, pues a nivel continental es la región con mayor desarrollo a nivel de clubes.
Ese cruce de identidades se refleja en nombres concretos. Brahim Díaz y Achraf Hakimi —elegido mejor jugador africano en 2025— se formaron en España; Ismael Saibari y Bilal El Khannouss crecieron en Bélgica; Noussair Mazraoui y Sofyan Amrabat nacieron en Países Bajos. Todos confluyen en una selección que mezcla globalización y pertenencia con las raíces.
Senegal, digno vencedor
Senegal, por su parte, también ha capitalizado el peso de su diáspora. En la final de la Copa Africana de Naciones, seis de los once titulares nacieron en Europa, todos en Francia. Ese dato explica no solo una cuestión migratoria, con una parte de su población buscando una mejor vida en el norte global, al igual que en el caso marroquí, sino también en el acceso temprano a estructuras formativas de alto nivel competitivo.
La consolidación senegalesa se sostiene además en figuras que han competido en la élite durante años. Sadio Mané, Kalidou Koulibaly, Edouard Mendy e Idrissa Gana Gueye representan una generación que naturalizó la presencia africana en clubes y torneos de primer orden como la Liga de Campeones o las Cinco Grandes del viejo continente.
A nivel institucional, Senegal también muestra un recorrido exitoso en categorías juveniles. En años recientes fue campeón continental Sub-17 y Sub-20, confirmando un trabajo de base sostenido. A eso se suma la conquista del Campeonato Africano de Naciones en 2023, torneo reservado para futbolistas de ligas locales.

🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador