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«He estado encerrado dos días en casa a reflexionar. He llorado, también con mis jugadores. Pero ahora solo quiero ir el martes al hospital y antes inicio, antes acabo», afirmó Sinisa Mihajlovic en junio cuando dio una rueda de prensa para informar que, pese a sufrir de leucemia, seguiría al frente del banquillo del Bologna, equipo de la Serie A que, actualmente, se ubica en la casilla número 15.
El yugoslavo, que jugó gran parte de su carrera en Italia en clubes como la Roma, la Sampdoria, la Lazzio y el Inter de Milán, lleva más de diez años como entrenador. Su carrera como director técnico la inició en el mismo equipo en el que se retiró. De 2006 a 2008 estuvo en la escuadra Nerazzurri, luego de eso estuvo en el Bologna, equipo en el que estuvo un año y en el que está actualmente luego de diez años de ausencia.
Sinisa Mihajlovic mantiene su coraje y osadía. Su rol como defensa central lo permeó para ser un líder, para no flaquear en las adversidades y mantenerse en pie aun en los momentos de debilidad. Cuando anunció en junio que sufría de Leucemia, afirmó que enfrentaría la enfermedad «con el pecho hinchado, mirándolo a los ojos, como siempre lo he hecho», demostrando así la jerarquía que mostró siempre en la cancha.
Este viernes, luego de cinco meses de tratamiento, el director técnico del Bologan habló durante una hora y media para los medios de comunicación. Allí, y junto al plantel que dirige y que llegó de sorpresa para manifestar su apoyo, contó con sencillez que «Nunca me he sentido como un héroe, soy un hombre. Esta enfermedad no puede superarse solo con coraje sino con cuidado. No hay vergüenza, lo único que los pacientes no deben perder es la voluntad de vivir».