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Tarde de categoría en la Santamaría. Una corrida de primera, en la que los toros de Alhama exigieron y encontraron quiénes les plantaran cara. Por eso, Uceda Leal y Luis Bolívar se fueron a hombros y Joao Moura cosechó en el seno de una afición que supo apreciar lo bueno y disfrutarlo.
Una gran obra hecha en tres horas de actos en los que cuesta dar con lo más importante. Porque hubo raudales de categoría y entrega. Como, por ejemplo, la lidia del quinto, que terminó en indulto. Ahí, Bogotá vio cuánto vale Luis Bolívar y por qué se cotiza tan alto, no en términos de cifras, sino en arrobas de sentimiento.
Fue una pieza maestra hecha desde el rincón de la paciencia. A los toros, como a muchas cosas en la vida, hay que saberlos esperar. Y ese toro que, primero, se tomó todo el tiempo antes de comenzar a romper en el capote, tenía guardados dos secretos: un motor de avión y la codicia hecha bravura.
‘Gallardo’, su nombre, se quiso comer, primero, el capote en un quite y luego la muleta templada y buena de Luis, cuantas veces le pusieron los engaños por delante. De esa fuente inagotable vinieron las tandas largas, profundas, hondas, de un torero que cada día está mejor. Los naturales, tan suyos, alcanzaron el cielo azul, de la mano de un toro excepcional. Dos orejas simbólicas. Y ese clavo que rodó por la arena, porque su primero, un tren con muchos vagones, le echó mano a todo y no permitió nada.
Y Uceda, el gran Uceda. Ese que también ha valido esperar para que regale faenas como las de este domingo. Un torero que tiene alma de gladiador, pero viste de seda. Como es lo suyo, porque en ese par de manos lleva el arte envuelto en el acero. Ese mismo con que administra la extremaunción. Porque puede contarse lo suyo de atrás para adelante. Comenzar por las formidables estocadas, estoconazos más bien, y finalizar en el capote templado y en esa forma de hacer de la muleta un paño que quita todos los males.
Cortó dos orejas al cuarto, que brindó a los ganaderos Sanz de Santamaría, Fermín y Gonzalo. Prometió que sacaría todo lo que había en el toro y lo aprovechó hasta la última gota. Una lidia para aficionados. Y en el otro, el primero, muy bien presentado, como toda la corrida, encontró en la suma de detalles y en los muletazos por bajo la forma de hallar un trofeo. El toro tuvo momentos buenos, pero pareció pagar el precio a una vara caída.
Joao Moura y sus caballos, en especial Belmonte, dieron una lección de temple en el tercero de la corrida. La gente degustó el verdadero fondo del caballero, con un toro que colaboró hasta permitir que la emoción se tomara cada fila de los tendidos de la plaza. Una oreja. El sexto bis, de Achury, que sucedió a un cojo, tuvo demasiada caja para moverse. Palmas.
Ficha de la corrida
Temporada bogotana
1 de febrero de 2009
Tercera corrida de abono.
Más de media plaza.
Cinco toros de Alhama, el segundo como sobrero, y uno de ellos para rejones. Y otro de Achury Viejo (sexto bis), también para rejones y en calidad de reserva. Bien presentados y encastados. Pesos: 472, 535, 483, 482, 447 y 590 kgrs
Uceda Leal
Berenjena y plata
Oreja y dos orejas
Luis Bolívar
Blanco y plata
Silencio y dos orejas simbólicas
Joao Moura
Oreja y palmas
Detalles:
Indultado el quinto, ‘Gallardo’, 87 de 447 kgrs. Buen tiempo. Saludó Hernando Franco por banderillas y se destacó la brega de Gustavo García.