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Apenas terminó el sorteo del Mundial de Brasil 2014, miles de aficionados al fútbol comenzaron a planear sus itinerarios para acompañar a la selección colombiana en su cuarta participación en el evento más importante del planeta, tras haber asistido a Chile 62, Italia 90, Estados Unidos 94 y Francia 98.
En ese mismo instante el cuerpo técnico y los jugadores del equipo nacional, que volvió a la élite del fútbol por la puerta grande como cabeza de serie, también iniciaron su preparación para enfrentar a Grecia el 14 de junio en Belo Horizonte. Cinco días después Colombia se las verá con Costa de Marfil, en Brasilia. Y cerrará la primera ronda contra Japón, en el estadio Arena Pantanal, de Cuiabá.
Sobre el papel los tres adversarios, todos con estilos de juego muy diferentes, son accesibles. Los griegos han participado en sólo dos mundiales (1994 y 2010) y tienen como único gran antecedente el título de la Eurocopa 2004, en la que lograron hacer valer su orden táctico y buen juego defensivo.
Costa de Marfil es una de las revelaciones africanas de los últimos años. Participó en Alemania 2006, en donde cayó con Argentina y Holanda, y le ganó a Serbia.
Japón, sobre la mesa, es el rival de mayor cuidado. Ha asistido a los últimos cuatro mundiales y domina el fútbol asiático. Es dirigido por el italiano Alberto Zaccheroni, quien a la tradicional velocidad y entrega de los jugadores nipones, le ha añadido el aspecto táctico.
El primer objetivo de José Pékerman y sus muchachos, avanzar a la segunda ronda, no parece demasiado complicado, sobre todo porque el técnico argentino y grupo de jugadores han demostrado talento, jerarquía y madurez para no confiarse ante equipos aparentemente inferiores.
Grecia está en la casilla 12 del escalafón mundial de la Fifa, Costa de Marfil en el puesto 17 y Japón se ubica 48. Ganarles, sin embargo, no será tarea fácil, pues además las estadísticas colombianas en los mundiales no son muy alentadoras: Ha jugado 13 partidos, con tres victorias (Emiratos Árabes Unidos ‘90, Suiza ‘94 y Túnez ‘98), dos empates (Unión Soviética ‘62 y Alemania ‘90) y ocho derrotas (Uruguay ‘62, Yugoslavia ‘62 y ‘90, Camerún ‘90, Rumania ‘94 y ‘98, Estados Unidos ‘94 e Inglaterra ‘98), con 14 goles a favor y 23 en contra.
La ventaja es que el balompié criollo ha aprendido de las experiencias anteriores, tanto de las buenas como de las malas. La selección que dirigía Francisco Maturana llegó a Italia con pocas aspiraciones y fue una de las revelaciones del torneo. Cuatro años después era favorita y decepcionó en la parte futbolística, algo que le puede pasar a cualquier equipo. El verdadero ridículo fue lo que ocurrió fuera de las canchas, con las amenazas a los jugadores y el asesinato de Andrés Escobar. En Francia, ya de la mano de Hernán Darío Gómez, Colombia no pudo brillar y eso les dio pie a los ‘ambiciosos’ que creían que ir simplemente a participar en un mundial no servía, para que pudieran desmontar un proceso que había sido muy exitoso.
Tanto, que durante tres eliminatorias seguidas añoramos los tiempos en los que la bandera tricolor estaba entre las 32 clasificadas. Nos tuvimos que conformar con triunfos parciales y excusas ridículas, como la del complot entre Uruguay y Argentina para dejarnos siempre por fuera.
Pero la Colombia modelo 2014 es diferente. Esta generación ha crecido en Europa y tiene una mejor preparación mental para asumir retos importantes y manejar la presión. Los Falcao, James Rodríguez, Mario Yepes, Jackson Martínez o Freddy Guarín, entre otros, no se asombrarán al jugar en el Maracaná o en el Morumbí, no se asustarán con los gritos de las 60.000 personas que se esperan en promedio por partido y, sobre todo, no se sentirán ganadores ni perdedores antes de saltar a la cancha.
Esa vieja y trajinada frase que dice que Colombia es grande ante los grandes y chico frente a los chicos, no aplica para ellos. De hecho, hace ya varios años que responden, con pocas excepciones, en los duelos en los que son favoritos, sin dejar de lucirse y darles pelea a los consagrados como España, Argentina, Brasil, Holanda y Uruguay.
Por eso, vale la pena soñar. Hay razones para ilusionarse con este equipo, del que podemos esperar, por encima de todo, entrega, profesionalismo y amor por la camiseta. Con esos ingredientes, el de Brasil será para Colombia un Mundial para gozar.
Lordonez@elespectador.com
@Memordonez