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La Eurocopa-2012 ha visto cómo varios equipos cuentan con jugadores de diferentes razas y orígenes, como Francia, Inglaterra y Holanda, que siempre han aportado conjuntos multirraciales, a los que se ha unido selecciones como Alemania, Italia y República Checa.
El multiculturalismo de las selecciones tiene mucho que ver con las olas de emigración de las últimas décadas, por lo que el fútbol se ha convertido en una reflejo de la composición social de varios países.
Si Francia, Inglaterra u Holanda llevan ya varios años mostrando la composición de su sociedad, en Alemania empieza a notarse la emigración en su selección.
Turquía, con un flujo de emigración muy importante hacia Alemania, es también el mejor representado en la Mannschaft, con los centrocampistas Ilkay Gundogan y Mesut Ozil.
El conjunto de Joachim Löw presenta a siete jugadores salidos de la emigración, casi una tercera parte de los seleccionados, ya que también están Jerome Boateng (Ghana), Sami Khedira (Túnez), Lukas Podolski y Miroslav Klose (Polonia) y Mario Gómez (España).
Esta apertura alemana a la emigración ha coincidido con su mejor momento de las últimas dos décadas.
Francia siempre ha tenido una representación multicultural en su equipo y compite en la Eurocopa con varios jugadores con ascendencia de otros lugares, pese a que muchos han nacido en territorio galo, con un total de 13 de los 23 convocados.
La representación africana está formada por Steve Mandanda (República Democrática del Congo), Yann M’Vila (Congo Brazzaville), Patrice Evra (Senegal), Adil Rami (Marruecos), Samir Nasri y Karim Benzema (Argelia), Hatem Ben Arfa (Túnez), Blaise Matuidi (Angola) y Alou Diarra (Mali).
Los territorios franceses de ultramar aparecen con Gael Clichy (Martinica) y Florent Malouda (Guayana), mientras que Laurent Koscielny (Polonia) y Mathieu Valbuena (España) muestran la emigración europea a Francia que se inició en los años 50.
En Inglaterra, también hay más de una tercera parte de los jugadores con orígenes diferentes a los británicos.
Entre los nueve jugadores que hacen al equipo de Roy Hodgson multirracial hay seis procedentes de las antiguas colonias británicas de Centroamérica: Glen Johnson y Joleon Lescott tienen sangre caribeña, igual que Ashley Cole (Barbados), Theo Walcott, Ashley Young y Alex Oxlade-Chamberlain (Jamaica) y Jermain Defoe (padre de Dominica y madre de Santa Lucía).
Completan esta aportación de otras culturas a la selección inglesa Danny Welbeck (Ghana) y Phil Jagielka (Polonia).
Holanda es otra de las selecciones que siempre han mostrado una gran representación de una composición multirracial de su sociedad, con nueve de los 23 jugadores con sangre de otros lugares.
En el equipo de la Eurocopa-2012 hay seis jugadores con raíces de antiguas colonias neerlandesas como es el caso de Gregory Van der Wiel (padre de Curaçao), Jetro Willems (Antillas Holandesas), Michel Vorm, Nigel de Jong y Luciano Narsingh (Surinam) y Wilfred Bouma (Indonesia).
Aunque también aparecen rasgos de la emigración de países más cercanos gerográficamente en las últimas décadas con Rafael Van der Vaart (madre española) e Ibrahim Afellay y Khalid Bhoularouz (Marruecos).
En la selección sueca también hay una representación de la emigración con Behrang Safari (Irán), Emir Bajrami (Kosovo) y Zlatan Ibrahimovic (padre de Bosnia y madre de Croacia)
Al otro equipo escandinavo en la Eurocopa, Dinamarca, le ocurre lo mismo con el marfileño Jores Okore.
Dos equipos como Italia o República Checa también tienen jugadores salidos de la emigración como Mario Balotelli (Ghana) y Theodor Gebre Selassie (Etiopía) en sus filas.
En Portugal, como en casi todos los torneos, hay una representación de jugadores brasileños nacionalizados (Pepe y Bruno Alves) y de las antiguas colonias lusas en Africa, con tres futbolistas de raíces caboverdianas (Rolando, Nani y Silvestre Varela).