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Pocas veces en un partido de fútbol la producción de televisión toma tantas veces y con tantas cámaras a un entrenador. Este sábado, en el duelo entre West Ham y Manchester United, José Mourinho apareció tanto en la pantalla que por momentos dio la impresión de que se esperaba alguna reacción inesperada. El primer plano fue con el golazo de taquito de Felipe Anderson para el 1-0 del equipo local, seguido, un plano medio con el tanto en contra de Víctor Lindelof y el abierto con la anotación de Marko Arnautovic. También cuando Marcus Rashford descontó para su equipo.
Los Diablos Rojos tiene un problema muy complicado y es que de la mitad de la cancha para adelante son un conjunto talentoso, de buenos jugadores, pero ese mismo equipo no está conectado con el de atrás, el mismo que comete errores, que no presiona y que es muy frágil, o así lo hizo ver este sábado West Ham con el 3-1 a favor en el partido que abrió la Premier League.
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Mourinho no convocó al chileno Alexis Sánchez ni al ecuatoriano Antonio Valencia para cuidarlos de cara al encuentro de la otra semana contra Valencia por la Champions League. Pero lo que el portugués no anticipó es que sin ellos dos su onceno parece desencajado, con cada futbolistas haciendo lo suyo, sin juego en conjunto y con problemas de marca.
Y eso lo supo aprovechar Pellegrini, quien desde el principio adelantó las líneas del West Ham que en apenas cinco minutos jugados ya iba adelante en el marcador. El United no pudo revertir una situación que se pone más incómoda, que se agiganta con la tensión de Paul Pogba y Mourinho (el francés jugó 70 minutos) y que parece tener una única salida: la renuncia de entrenador.
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What. A. Performance. pic.twitter.com/e1DDudjmjk — West Ham United (@WestHamUtd) 29 de septiembre de 2018