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Cuando la turbulencia ocasionada por el mal arbitraje de Sebastián Valencia el domingo anterior en Manizales parecía disiparse el martes con la reunión entre el presidente de la Dimayor, Ramón Jesurún; Eduardo Pimentel, máximo accionista del Chicó, y la Comisión Nacional Arbitral, los ánimos se alteraron de nuevo a raíz del informe del partido Cúcuta-Envigado, presentado por el juez Hernando Buitrago.
Según el silbato, el técnico local, Jorge Luis Pinto, amenazó al cuarto hombre del compromiso, Alberto Escalante, lo cual le ocasionaría una fuerte sanción al entrenador santandereano en la resolución 020 de la comisión disciplinaria del campeonato, que este miércoles será publicada.
“Cuando uno acusa, necesita pruebas, así que le pido al señor (Escalante) que las muestre o si no lo demando penalmente”, advirtió el DT rojinegro, que resultó expulsado el sábado por reclamar el tiempo de adición.
Quien también solicitó, no argumentos, pero sí un mejor trabajo arbitral, fue Pimentel, con el que la comisión se comprometió a designar árbitros Fifa para el resto del torneo, desestimando eso sí su propuesta de contratar jueces extranjeros para la semifinal.