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“Va la madre si no podemos darnos esa alegría”, dice con ese tono costeño inconfundible, cargado además de humor y espontaneidad, porque nadie mejor que Agustín Julio para representar el momento de Independiente Santa Fe, que ilusiona, pero al mismo tiempo exige demasiada responsabilidad, algo que a un capitán como él, le sobra.
Tampoco le faltan retos y hoy tiene uno más que especial, porque justo en el Día de la Madre podría dar a luz otra esperanza de título, siempre y cuando se venza al Chicó en El Campín (5:45 p.m., RCN), en un partido que para el cartagenero “es una final en la que sí o sí hay que darlo todo y algo más para sumar los tres puntos que nos aseguren la clasificación”.
Para el Uno, “sería lindo poderles dedicar un triunfo a las mamás santafereñas, a nuestras esposas, a los hinchas que espero nos acompañen, a los directivos y a nosotros mismos, porque es algo que necesitamos todos para respirar con mayor tranquilidad”.
No se atreve a calificar al técnico ‘Basílico’ González como una madre propiamente y más bien cree que “es un padre que como cabeza de grupo brinda un apoyo incondicional a todos los jugadores y siempre trata de guiar y aconsejar”.
Pero al que sí considera como tal es al Pastuso (Carlos Hidalgo) porque ese man es muy tranquilo, ha esperado y sufrido mucho, con paciencia ha sabido afrontar las cosas que desgraciadamente acá no le han salido, pero todos sabemos de la calidad de persona y jugador que es y seguro que le va a aportar mucho al equipo”.
Y esa virtud de aguantar también se la ve al plantel, porque “cuando los resultados no se dan, se ha mantenido la compostura gracias a la madurez y al equilibrio perfecto”. Tal vez eso explique que justo después de caer con Pereira en El Campín, viniera la reacción a punta de amor propio. Golpeado y cuestionado “por muchas críticas, era el momento de blindar al grupo y cada quien entendió que se acortaba la oportunidad para conseguir la clasificación y de ahí en adelante todo cambió para bien”.
No hay secretos ni nada por el estilo para Julio, simplemente los números avalan una campaña donde “hay más trabajo, nos conocemos mucho en ese sentido, un ítem muy importante porque por ejemplo recuerdo que así sucedió en el Tolima cuando el grupo se mantuvo y se conocía a la perfección. Prácticamente este es el tercer año de estar juntos y es hora de sacarlo a relucir”.
Se conocen tanto, que así falte una pieza, por más importante que sea, la ausencia ni se nota, o si no que lo diga Ómar Pérez, quien por lesión tuvo que alejarse y aún así “el equipo ha demostrado que de distintas formas, sea con un 4-3-1-2 o un 4-4-2, rinde y es solidario, así que es clave que un conjunto no tenga límite”.
Esta tarde el rival tampoco lo tendrá, porque Julio advierte que “no tiene nada que perder, llega sin presión y puede estar incentivado para ganarnos, pero nuestro sueño debe estar por encima de todo y ya les he dicho a los muchachos que los partidos más difíciles son los de antes de entrar, porque todos tienen posibilidades y debemos ser inteligentes para saber manejar la situación”.
Entiende también que depender de sí mismo es un privilegio y hoy se tiene esa oportunidad, que como la madre misma, no hay sino una.