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“La bandera de mi país no la entrego”

Jorge Luis Pinto acepta que lo quieren desestabilizar, pero no piensa dejar de ser el seleccionador nacional.

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¡Pinto, renuncie!, le gritó alguien al técnico de la selección colombiana el jueves anterior en el aeropuerto El Dorado, cuando éste iba camino al vehículo que lo recogió, pero más se tardó el aficionado en intentar refundirse entre la multitud, que el entrenador en darse la vuelta y decirle en su cara: “A nosotros los santandereanos nos gusta que nos digan las cosas de frente, así que dígame lo que tenga que decirme”.

Esa es apenas una de las tantas muestras de entereza del actual seleccionador nacional que desde el mismo momento en que le dio el sí a la tricolor, lo hizo porque, primero, era la oportunidad de su vida, también convencido de que se sentía capacitado para asumir, pero fundamentalmente porque después de ver varias Copas del Mundo como espectador o analista, quiere dirigir la primera vestido de amarillo, azul y rojo.

Igual sabía que el camino hacia Suráfrica era tan largo como impredecible, pero con lo que no contaba el actual seleccionador nacional es que ni a la mitad del mismo, su nombre, que casi dos años atrás gozaba del respaldo popular, ahora divida, al punto que su continuidad se definirá hoy en reunión extraordinaria del comité ejecutivo de la Colfútbol.

Las derrotas contra Uruguay y Chile en las más recientes salidas eliminatorias lo pusieron contra la pared, pero arrinconado y todo por las críticas y señalamientos, responde no con los mismos golpes o insultos que ha soportado en las últimas horas, sólo con la firmeza de unas convicciones que se aferran a un sentimiento que para Pinto es insuperable: el de patria.

¿Se puede comparar este momento con el posterior a la Copa América de Venezuela?

No, son totalmente diferentes, porque hoy se cuenta con una base muy estable y no hay esa súper crisis que muchos quieren formar, pero obviamente el momento obliga a un análisis de organización del equipo y, como tal, replantear algunas cosas que nos permitan mejorar.

¿Entonces asume las dos derrotas como algo normal?

Con normalidad no se pueden asumir, porque siento la responsabilidad y sé que el peso sólo recae sobre mi persona; entonces estoy buscando soluciones y mirando en qué debemos cambiar y lo que puede haber.

¿Llegó el momento de barajar de nuevo o hay todavía cartas que pueden ser útiles?

Esto hay que mirarlo con perspectiva futurista y no nos podemos quedar en el pasado, así que se tiene una base y sobre ella debemos plantear alternativas.

¿Siente que lo quieren desestabilizar?

Algunas personas me quieren desestabilizar o tumbar, como se dice en la calle, eso lo sé y tengo muy claro porque se han dado hechos y todo en razón a que no comparto con ellos algunos conceptos, pero lo peor no es eso sino que tienen marcados intereses.

¿Quiénes son esas personas y cuáles son esos intereses?

No hace falta nombrarlos, basta con salir disfrazado a la calle y preguntarle a cualquier persona  cuál es el interés que tiene tal persona y se lo dice de una.

¿Esos comentarios qué tanto lo han afectado?

En absoluto. Yo no estoy desestabilizado, alguna gente cree que sí, pero yo sé en qué hemos fallado, qué nos falta y cómo encontrar la solución, que no es fácil, pero hemos trabajado, trabajamos y siempre trabajaremos para hallarla.

Dicen que los técnicos siempre deben tener la maleta lista, ¿usted la tiene hecha?

Se lo digo a todo el país y con la más absoluta franqueza: Pinto no va a dar pasos al costado nunca. No soy como los generales que en 1810, antes de pasar el puente de Boyacá, llamaron al comandante y le entregaron la bandera. No lo he pensado ni lo voy a pensar, porque sé qué puedo hacer, tengo mi capacidad y todo en la mano para replantear.

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Hablando en términos castrenses, ¿la reunión de hoy del Comité Ejecutivo puede ser para calificar servicios o sólo evaluar los resultados?

Hay que oírlos, son las autoridades superiores y tienen una visión, así que la analizaremos como debe ser y también la confrontaremos con la que tengo yo; ese es el camino que debemos tomar, porque las decisiones no se toman en caliente.

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¿Está dispuesto a aceptar condiciones para continuar?

Acá no se trata de condicionar ni mucho menos, como algunos creen o quieren hacer creer. Más bien lo que hay que mirar son las propuestas y no soy así de bruto como para no oír. Si he escuchado a mis compañeros de cuerpo técnico o a mis jugadores, por qué no puedo hacerlo con los directivos. De igual forma, se debe dejar en claro que no es imposición y lo que sea razonable y justo, lo vamos a entender y aceptar porque acá no se trata de intereses particulares sino un bien general llamado Colombia.

¿En qué está dispuesto a dar su brazo a torcer?

Replanteamiento de la nómina o comportamientos tácticos, porque las circunstancias así lo exigen y sobre eso empezamos a trabajar desde el mismo miércoles, terminado el partido en Chile.

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¿Qué no cambiará por nada del mundo?

Mi comportamiento de trabajo y manejo no dependen de un resultado. Hoy supuestamente son malos, pero meses atrás no, entonces no se puede pensar de esa manera y más bien analizar todo con elementos de juicio.

¿Qué es lo que más le ha dolido de lo que se ha dicho en los últimos días?

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Que maltrato a los jugadores, cuando en realidad esa es una sombra que algún enemigo mío me la quiere montar, pero en 25 años nunca lo he hecho; ahora bien, si a mí un jugador me llega tarde al comedor o no baja a desayunar, lo llamo aparte y con testigos de por medio le hago caer en cuenta de que hay unas normas para acatar y respetar.

¿Eso sucedió en esta reciente convocatoria?

Se presentó y, por lo tanto, delante del grupo hice la observación.

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¿Hay segunda oportunidad para los que incumplen o los que le hacen alguna observación?

Por supuesto, es que hay que tener en cuenta que es muy diferente el trabajo de equipo al de selección, no falta al que le moleste, porque está acostumbrado a otro estilo, pero eso es absolutamente normal y sucede en todos los

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grupos. También está claro que en varias oportunidades he escuchado y aceptado las sugerencias de los jugadores porque yo doy la última palabra, pero consulto a todo el mundo antes de darla.

¿Por qué los jugadores llegan en buen nivel de sus clubes y en la selección no lo pueden patentar?

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Le respondo con un ejemplo: no es lo mismo la defensa de Arsenal de Sarandí contra River Plate, que la de Uruguay o Ecuador en una eliminatoria; o el mediocampo de un equipo español o francés respecto al de Brasil o Argentina.

¿Ya piensa en los juegos de Paraguay y Brasil o hasta hoy después de reunirse con el comité empezará a hacerlo?

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Toca esperar lo de mañana (hoy) para ver qué clarificamos entre todos, pero de acuerdo con nuestro cronograma, debemos bloquear a los del exterior el 28 de este mes, para el primero o 2 de octubre dar a conocer la nómina e iniciar trabajos tres días después.

¿Le hubiese gustado enfrentar a esas dos selecciones en otro momento y no en éste con tanta presión encima?

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Todo lo contrario, me gusta, porque los equipos colombianos siempre han sabido respetar y entregarse contra los grandes; no he encontrado un partido en que la selección haya estado más concentrada que en el primer partido frente a Brasil, al que se respetó, pero con orden y confianza.

¿Por qué Paraguay ha logrado la regularidad que a las demás selecciones tanto les ha costado encontrar?

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Porque el profesor Martino no ha tenido que rotar tanto y ha encontrado más estabilidad en la nómina, lo cual no ha sido posible en nuestro caso, y por ejemplo, de la llave anterior a ésta, nueve de los 22 jugadores no pudieron estar; ese es un muy alto índice que no tiene nada que ver conmigo ni con el rendimiento, entonces estoy sujeto a esas circunstancias y no hay de otra que afrontarlas.

¿Así como los directivos le pedirán algunas cosas, usted qué espera de ellos?

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Que hagan sentir el apoyo hacia la selección en manos de Pinto, porque si no, es totalmente negativo para ellos, el país y para mí. Si existe el apoyo, el respaldo total y la convicción, bienvenidos, pero inseguridades no se pueden tener en este momento para el equipo nacional.

¿O sea, que si no percibe un buen ambiente, podría alejarse?

No, vuelvo y repito, la bandera de mi país no la entrego nunca, bajo ninguna circunstancia y jamás voy a echar para atrás.

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