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Durante los 90 minutos del partido ante Holanda, Dunga, el técnico de Brasil, lució desencajado. En la primera mitad, por las constantes faltas que pitó el árbitro japonés Yuichi Nishimura; en el complemento, porque sus muchachos no lograron mantener la ventaja; y después del 2-1 en contra tampoco, porque no tuvieron argumentos futbolísticos para empatar.
Sin embargo, salió a ponerle la cara a la prensa de su país. Reconoció los errores, pidió disculpas a la afición y aseguró que la derrota no empaña la buena imagen que dejó su equipo en Sudáfrica. Señaló además que su contrato vence en septiembre y que los directivos determinarán si continúa o no en el cargo.
¿Qué puede decir de esta eliminación?
Que estoy triste, como todo el equipo. Trabajamos para conseguir un resultado diferente. En el primer tiempo jugamos bien, dominamos, pero en la segunda parte no mantuvimos el mismo rendimiento. Queríamos otra cosa, pero así es el fútbol, perdimos y nos tenemos que ir.
¿Cómo vio a su equipo?
Estoy orgulloso de los muchachos, de su actitud en la cancha y su comportamiento fuera de ella. Tenían la misma ilusión que yo, venían a ser campeones y no se pudo. Han sido cuatro años de buenos resultados, que no se pudieron cerrar. Pusimos fútbol, pero no durante los 90 minutos, que es lo que se necesita para ganar.
¿La expulsión fue el golpe de gracia para el equipo?
Con un hombre menos, abajo en el marcador y ante un equipo con jugadores de tanta calidad todo fue mucho más difícil. Sabíamos que el juez estaba presionado, que estaba pitando demasiadas faltas, incluso muchas que no eran, pero esa no es una disculpa por la derrota. No me gustó que Felipe se hiciera expulsar, pero en la cancha las cosas se ven de otra manera y por eso los jugadores reaccionan diferente a como lo haría uno desde afuera.
¿De quién es la responsabilidad?
Yo soy el comandante y todas las decisiones que se tomaron son absoluta responsabilidad mía. Las cosas se hicieron con transparencia, profesionalismo y dedicación. De la eliminación todos somos culpables, porque todos ganamos y todos perdimos. No podemos juzgar ni a Felipe ni a ninguno en particular. Algo nos faltó, no sé qué.
Va 2-1 abajo y saca a su goleador, ¿por qué?
Lo noté cansado y quería a alguien más rápido que se juntara con Kaká y Robinho, pero en cinco o diez minutos es muy difícil cambiar la historia ante una selección de calidad como la holandesa.
¿No será que están tan acostumbrados a ganar que cuando van perdiendo pierden los papeles?
Nadie prepara un equipo para perder. Uno no puede decirles a los muchachos que se dejen hacer un gol para ver cómo reaccionan. Está claro que hubo nerviosismo, la historia pesa, así digan lo contrario, y cuando eres brasileño sabes que todo el país está pendiente, así que eso presiona. Pero acá no hay excusas, trabajamos durante 52 días, no hubo quejas, no hubo polémicas, no hubo indisciplina y se trabajó con seriedad. Los jugadores sabían que tenían una oportunidad de hacer historia con la selección, al igual que yo, pero no nos alcanzó.